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Las fuentes explicaron que el suicida atacó con explosivos el puesto de control, ubicado a 35 kilómetros al oeste de Ramadi, capital de la provincia, y causó la muerte de las catorce personas.

Además, otras siete personas, entre ellas cuatro miembros del Ejército, resultaron heridas en la explosión, que destruyó el cuartel militar ubicado junto al puesto de control.

Dos vehículos del Ejército resultaron calcinados por la explosión, que también causó graves daños materiales entre varios coches civiles.

La fuente señaló que las fuerzas de seguridad acordonaron la escena por completo y que comenzó una operación en los alrededores en busca de los autores del atentado.

Los últimos meses han sido los más mortíferos en Irak en cinco años y la cifra de fallecidos el pasado julio rondó las mil personas.