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HARARE (Reuters) – El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, el líder más antiguo de África con 89 años, asumió el jueves la Presidencia del país por otros cinco años en medio de las críticas de la oposición y de Occidente, que dicen que su reelección en una votación en julio no fue creíble.

Mugabe, que ha gobernado el país desde que éste se independizara de Reino Unido en 1980, ha dicho a los críticos que “se vayan a paseo” y ha prometido seguir adelante con sus políticas nacionalistas que fuercen a las firmas extranjeras a ceder una parte mayoritaria a los negros de Zimbabue.

Asumió el cargo ante el máximo responsable de Justicia, Godfrey Chidyausiku, en una ceremonia en el estadio olímpico de Harare, con capacidad para 60.000 personas, ante miles de sus partidarios, diplomáticos y delegaciones de toda la región.

Su rival y oponente desde hace tiempo en las últimas tres elecciones, Morgan Tsvangirai, boicoteó la ceremonia. Ha denunciado las elecciones del 31 de julio como un “inmenso fraude” y un “golpe electoral”, alegando amaños masivos por parte del partido ZANU-PF de Mugabe, algo que ellos niegan.

Será la quinta legislatura de Mugabe como presidente en el país sudafricano. Ya había cumplido dos periodos como primer ministro después de que la independencia en 1980 pusiera fin al poder de la minoría blanca en este país anteriormente conocido como Rodesia.

Mugabe y altos cargos de su partido son objeto de sanciones impuestas en Occidente, que lo acusan de aferrarse al poder a través de violaciones masivas de los derechos humanos y amaño de los votos.

Reino Unido dijo que la reelección de Mugabe el jueves no podría ser considerada creíble sin una investigación independiente sobre las acusaciones de irregularidades en la votación.

Las autoridades de Estados Unidos dijeron esta semana que las elecciones fueron deficientes y que Washington no tenía planes de reducir las sanciones hasta que haya muestras de un cambio en el país.

La Unión Europea revisará las relaciones con Zimbabue ante las “serias preocupaciones” sobre las elecciones, dijo el jueves la responsable de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton.

El veredicto de la UE sobre la transparencia de las elecciones será crucial para decidir si continúa aliviando sanciones.

Poco después de las elecciones del 31 de julio, que se llevaron a cabo de forma pacífica en contraste con las de 2008, los monitores locales dijeron que había habido fallos en el sistema que pudo haber dejado a un millón de personas de 6,4 millones sin derecho a voto.

Pero las misiones de observadores de 15 países de la región y la Unión Africana respaldaron la votación, considerándola libre y pacífica, y pidió a todas las partes a aceptar sus resultados.

/Por Cris Chinaka/