Compartir

«Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo». Con esta famosa frase se resume lo que debería ser nuestra dieta diaria si fuera correcta y saludable.

Mercedes Blasco, experta en Dietética y Nutrición y autora de ?Los nuevos desayunos naturales?, lo tiene claro: no podemos negarnos a desayunar porque, entre otros problemas, «esta práctica puede desembocar en una carencia de micronutrientes, como vitaminas o sales minerales, e, incluso, en problemas de sobrepeso debido a los desarreglos horarios y una dieta desequilibrada».

Hacer bien esta primera comida, que no debe ser ni pesada ni demasiado grasa, pero sí completa gracias a su aporte de nutrientes, mejora el estado de nutrición general, aumenta el rendimiento, combate el exceso de colesterol y los problemas circulatorios, disminuye la descalcificación y ayuda a controlar el peso.

El problema es que no a todo el mundo le resulta fácil desayunar cada mañana. Para ellos, una buena alternativa es comenzar con un vaso grande de zumo, que aporta la glucosa necesaria en ese momento, y recuperar lo que le falta con la pausa de media mañana.

Hay que saber para ello que los cuatro pilares de un desayuno energético son la fruta, los cereales, los lácteos (que los alérgicos a todos ellos podrán sustituir por otras ?leches? como la de almendras, las de soja enriquecidas con calcio…) y las proteínas procedentes de los frutos secos.

Luego, solo hay que elegir de entre las propuestas de desayunos la que más nos convenga y nos guste, que en este libro que recomendamos son muchas y van desde el Muesli Bircher-Benner de la receta a la crema Budwig, adaptable a cada persona, que contiene todos los elementos indispensables para el equilibrio nutricional definidos por la doctora Catherine Kousmine.

Eso sí, si se opta por esta crema es importante saber que hay que tomarla recién hecha.

Desayuno 1. Muesli Bircher-Benner

Ingredientes (para una persona): 2 cucharadas de copos de avena, 2 cucharadas de agua, 2 manzanas ralladas o cortadas a

Dados, 100 g de otras frutas cortadas a dados (melón, sandía, pera?), 1 cucharada de zumo de limón, 1 cucharada de miel o azúcar de

Caña, 1 cucharada de almendras, avellanas o nueces troceadas y 1 yogur.

Modo de elaboración:

Dejar en remojo los copos de avena en el agua durante toda la noche para que se reblandezcan y comience una ligera fermentación del almidón. De esta manera, se aprovechan todas las propiedades nutritivas de la avena.

Por la mañana, mezclar la avena con el resto de ingredientes. Se puede variar el tipo de fruta o sustituir el yogur por kéfir o leche. Si se quiere, se puede añadir ralladura.

Desayuno 2. Zumo mañanero

Ingredientes: 1 manzana, 2 zanahorias y miel.

Modo de elaboración:

Pasar por la batidora la manzana con la zanahoria y la miel y, si se desea, añadirle un poco de agua. A pesar de su sabor dulce aporta pocas calorías, 34 calorías por cada 100 gramos. Sirve como regulador intestinal y es rico en minerales como calcio, fósforo, potasio y carotenoides (beta-caroteno).

Desayuno 3. Sandwich triple.

Ingredientes: 3 rebanadas de pan de molde integral, 20 g de queso gruyere rallado, 20 g de queso cremoso blanco, 1 huevo duro, 1 cucharadita de mahonesa, 3 rabanitos, 1 tomate maduro y perejil rizado.

Modo de elaboración:

Retirar la corteza del pan y cortarlo en triángulos.

Preparar tres mezclas en tres recipentes distintos: la primera, con el queso cremoso y el tomate cortado my fino; la segunda, con el gruyere y los rabanitos, y la tercera, con el huevo duro muy desmenuzado, mahonesa y perejil.

Untar cada triángulo de pan con cada una de las mezclas y montar las unas sobre las otras, de modo que salgan dos sandwiches idénticos.

Para conseguir un bocadillo más light se pueden sustituir los quesos por queso fresco o tofu y la mahonesa por mostaza.