sábado, 15 agosto 2020 16:37

Israelíes y palestinos negocian la paz cuando se cumplen 20 años de Oslo

La representación israelí, que encabezan Tzipi Livni e Itzhak Moljo, y la palestina, encabezada por Saeb Erekat y Mohamed Shtaye, dieron el pasado miércoles en Jerusalén el pistoletazo de salida al diálogo, que llevaba paralizado desde 2010.

No hubo declaraciones al final del encuentro, ni siquiera por parte del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, que se ha arrogado ese papel.

Sólo se distribuyó una foto, en la que se podía ver de pie y en diálogo distendido a los dos negociadores israelíes y a Erekat.

Esta instantánea, que difundió la Oficina de Prensa del Gobierno israelí, es “la primera y última” que se hará pública del proceso negociador, según el diario “Yediot Aharonot”.

Pocas cosas se han filtrado sobre la entrevista en el marco de la estrategia de mantener el proceso lo más posible al margen de los reporteros, a fin de negociar sin manifestaciones en las calles ni crisis de coalición.

Sólo se ha sabido que duró cinco horas, en las que se analizaron las líneas generales del proceso, y que las partes se reunirán de nuevo “en breve”, en palabras del propio presidente israelí, Simón Peres, al recibir el pasado viernes en su residencia de Jerusalén al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon.

“Estoy aquí para urgir a todos los líderes a continuar el camino de la paz y para subrayar nuestro compromiso común para hacer de 2013 un año decisivo para la paz entre israelíes y palestinos y para toda la región”, dijo Ban durante su visita, dirigida a apoyar el nuevo diálogo y en la que se reunió también con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente palestino, Mahmud Abás.

Ban se mostró “animado por que israelíes y palestinos hayan retomado el diálogo directo”, pero advirtió de que las negociaciones “tienen que ser sustanciales” para que “tengan alguna posibilidad de éxito”.

Ese mismo viernes, Abás declaró en una visita a las ruinas de la antigua Jericó que “no habrá Estado (de Palestina) sin el Valle del Jordán”, la franja oriental del territorio ocupado de Cisjordania en la que Israel quiere mantener presencia militar durante décadas tras un eventual acuerdo de paz.

“Insistimos en ello y lo hemos subrayado en más de una ocasión”, añadió, según la agencia oficial palestina “Wafa”.

El escenario del próximo encuentro, que no tiene aún fecha, será una ciudad palestina, según diversos medios locales, que apuntan a Jericó o Ramala.

Quizás participe en el mismo el enviado especial de EEUU en las conversaciones, Martin Indyk, ausente del primero por decisión de las partes.

En las calles tanto de Israel como de Palestina, el diálogo de paz no genera mucho optimismo, como plasman diversas encuestas difundidas desde que empezó.

Las dos últimas, publicadas el pasado viernes por los diarios israelíes “Israel Hayom” y “Yediot Aharonot”, muestran que sólo un 6,2% de israelíes judíos cree que las negociaciones vayan a acabar en acuerdo.

En cuanto a las posibles soluciones, un 39% de israelíes judíos apoyaría y un 53% rechazaría un acuerdo que implicase la retirada israelí de Cisjordania a cambio del reconocimiento palestino de Israel como Estado judío y de la renuncia al derecho de retorno de los refugiados palestinos.

La encuesta fue efectuada con motivo del veinte aniversario de los Acuerdos de Oslo, el primer acuerdo entre israelíes y palestinos, alcanzado el 20 de agosto de 1993 y firmado tres semanas después, en una ceremonia en Washington.

Lo rubricaron el histórico líder palestino Yaser Arafat, muerto en extrañas circunstancias en 2004 en un hospital en Francia; el entonces primer ministro israelí, Isaac Rabin, que lo pagó con su vida al ser asesinado dos años después por un ultranacionalista israelí, y el entonces presidente de EEUU, Bill Clinton.

Oslo es un acuerdo por el que se creaba de forma interina la Autoridad Nacional Palestina (ANP) con el objetivo de negociar un acuerdo permanente en un plazo de cinco años.

Pero las fases se fueron retrasando constantemente, en medio del asesinato de Rabin, la posterior victoria de la derecha en Israel, una oleada de atentados suicidas palestinos y un notable aumento del número de colonos.

En 2000 y en un ambiente de creciente tensión, Arafat y el entonces primer ministro israelí, Ehud Barak, mantuvieron en Camp David otro intento por alcanzar la paz, pero las conversaciones fracasaron.

Poco después estalló la Segunda Intifada, tras la visita a la Explanada de las Mezquitas, fuertemente escoltado, del entonces líder de la oposición en Israel, Ariel Sharón.