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Ocurrió el 16 de agosto de 2012 en una explotación de platino gestionada por la empresa Lonmin y situada a unos cien kilómetros de Johannesburgo, donde las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra miles de mineros atrincherados en una colina.

Aparte de los 34 muertos, más de setenta personas resultaron heridas.

La intervención policial fue la más sangrienta que ha tenido lugar en Sudáfrica desde 1994, cuando fue desmantelado el “apartheid”, el régimen de segregación racial impuesto hasta entonces por la minoría blanca del país.

La colina donde ocurrieron los hechos será escenario hoy de un acto conmemorativo hacia las víctimas, a las que se recordará con el lema de “Murieron por un salario digno”.