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Keita, también conocido por sus iniciales, IBK, logró en la segunda vuelta electoral del pasado domingo el 77,61 por ciento de los votos, frente al 22,39 por ciento logrado por su contrincante, el exministro de Finanzas Sumaila Cissé, que ya había reconocido su derrota el lunes, antes de conocerse los resultados.

Según el ministro de Administración Territorial, el general Musa Sinko Culibaly, el porcentaje de participación en los comicios, cuyo resultado tendrá que ser refrendado por el Tribunal Constitucional, fue del 45,78 por ciento, cuatro puntos por debajo del que hubo en la primera vuelta del pasado 28 de julio. Según Culibaly, que ayer fue ascendido al cargo de general por el Consejo de Ministros, IBK logró 2.354.693 votos, frente a los 679.000 conseguidos por Cissé. El ministro, que en su comparecencia saludó a la Unión Europea, a Estados Unidos y a los “amigos de Malí que han acompañado el proceso”, ha agregado que el número de votos nulos registrado fue de 92.920.

“Se ha terminado, dejamos la crisis atrás”, ha asegurado un entusiasta simpatizante de IBK, el comerciante Aminata Sangaré, tras conocerse la victoria del que fuera primer ministro entre 1994 y 2000. Este maliense ha mostrado también su esperanza de que la comunidad internacional continúe apoyando a Malí “para que el turismo vuelva a arrancar, por el bien de los comerciantes”. Por su parte, Aminata Sangaré, hostelero, considera que Cissé, a pesar de su derrota, debe continuar en política porque, según ha declarado, “Malí necesita sus críticas. Una oposición constructiva es muy necesaria” en el país.