miércoles, 23 septiembre 2020 5:22

Cospedal también niega la existencia de una caja B en el PP

Cospedal ha sostenido además que ella no intervino en la salida de Luis Bárcenas del PP pactada en la reunión de éste con Rajoy y Arenas, y sobre las donaciones ha indicado que le sorprendería que hubiera un registro de los DNI de los donantes, aunque ha reiterado que ese control lo haría la Tesorería.

Cospedal finalizaba, a las 13.11 y tras dos horas y veinte minutos, su declaración ante el juez Pablo Ruz sobre la presunta contabilidad B del PP. La 'número dos' del PP llegaba a la Audiencia Nacional a las 9.30 horas en medio de un fuerte dispositivo policial, compuesto por una decena de furgones blindados y más de una veintena de efectivos, que vigilaba las inmediaciones de la sede judicial y entre gritos a favor y en contra de dos grupos de manifestantes. Su interrogatorio estaba previsto para las 10.00 como testigo en la causa, pero finalmente comenzaba alrededor de las 10.45 horas debido a que el fiscal del caso, Antonio Romeral, tuvo que atender antes una diligencia de guardia por una orden de detención y entrega.

Una treintena de afectados por las preferentes de Bankia y miembros del 15M aguardaban su llegada a la Audiencia Nacional con pancartas en las que exigían su dimisión y profiriendo gritos reclamando su ingreso en la cárcel de Soto del Real. También había un número similar de miembros Nuevas Generaciones del PP de Castilla-La Mancha que jalearon la llegada de la 'número dos' del partido. Ambos grupos fueron retenidos por la Policía Nacional en la calle Prim, lo que provocó que los ánimos se caldeasen, si bien todo quedaba finalmente en un enfrentamiento verbal.

Como ocurriera ayer con las comparecencias de Francisco Álvarez-Cascos y Javier Arenas, Ruz trata de determinar si la secretaria general del partido estaba al tanto de la existencia de una contabilidad B en la formación en la época más reciente. Pero la citación de Cospedal tenía un ingrediente añadido del que carecían las intervenciones de sus antecesores: la actual 'número 2' del PP mantiene una guerra abierta con Bárcenas, quien le ha acusado directamente de haber aceptado dinero de empresas para financiar su campaña electoral en Castilla-La Mancha.

Sin duda -y esto también lo reconocen en la calle Génova- la que más ganas tenía de presentarse ante Ruz era la actual presidenta castellano-manchega. No es de extrañar. Las 109 páginas de declaración judicial de Luis Bárcenas el pasado 15 de julio en la Audiencia Nacional rezuman un odio indisimulado contra Cospedal.

Aunque Ruz ha llamado a declarar a los tres, en principio, solo para aclarar el tema de las donaciones irregulares y la existencia de una contabilidad B, la 'número 2' quería responder de acusaciones tan graves como haber aceptado sobres con 40.000 euros de la propia mano de Bárcenas en los despachos del Senado o como la de haber pedido ayudas económicas en 2007 para el PP manchego y sus campañas electorales a empresarios a los que se adjudicaron contratos en Toledo.

La relación en los últimos años, tras la imputación de Bárcenas, era nefasta, hasta el punto de que el exsenador, según relató el mismo a Pablo Ruz, en marzo de 2010 amenazó ante el propio Mariano Rajoy con destruir su carrera política si Dolores de Cospedal no dejaba de “intoxicar” a la prensa en contra de él.

En ese escenario de guerra abierta, lo de que la secretaria general tuviera que dar la cara para explicar aquello del “finiquito en diferido” -cuando se conoció el pasado febrero que el extesorero había seguido cobrando un sueldo del PP en secreto- le supo “peor que tragar una botella de aceite de ricino”, confiesan en el partido. Aunque ella misma y Mariano Rajoy, según contó el imputado a Ruz, estuvo en todo momento al tanto de la existencia de ese acuerdo bajo cuerda para mantener en nómina al extesorero, a pesar de volver a estar encausado.

Demanda contra el extesorero

Cospedal fue la que soltó amarras más rápido cuando Bárcenas se convirtió en un 'apestado' al saberse en enero que el imputado tenía en Suiza 22 millones de euros (que luego llegarían a 48,2). Y fue la primera que, casi rompiendo la disciplina de partido, interpuso una demanda personal contra Luis Bárcenas cuando a finales de ese enero 'El País' publicó la ya famosa contabilidad B manuscrita, en la que se incluían dos apuntes en el 2008 con su nombre de 7.500 euros al trimestre. La número 2 del PP amplió la demanda cuando Bárcenas en sede judicial le acusó de haber aceptado nuevos cobros en negro.

La presidenta castellana, la que menos de los tres secretarios coincidió con Luis Bárcenas en Génova, será la que previsiblemente dirija los ataques más virulentos contra el imputado. Según coinciden todas las fuentes judiciales consultadas, poco o muy poco va a poder aclarar sobre los veinte años de supuesta contabilidad paralela que aparecen en los 'papeles de Bárcenas' y que precisamente terminan en 2008, cuando ella se hizo cargo de la Secretaria General del PP.