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En una circular emitida por cinco ministerios chinos y especialmente destinada a autoridades locales, se ordena reducir el número de galas, conciertos, espectáculos de variedades y otros eventos que “están dañando la imagen del Partido Comunista y el Gobierno”.

Los gobiernos locales tendrán prohibido invitar a celebridades para este tipo de eventos o celebrar galas con fines meramente comerciales, especifica la circular, según el diario.

En la nota oficial, las autoridades se quejan de que proliferan “galas, especialmente aquellas organizadas con fondos públicos, que se celebran sólo para mostrar grandes escenografías, con elementos extravagantes”.

En la pasada década, al calor de grandes eventos internacionales celebrados en China como los Juegos Olímpicos (2008) o la Expo Universal (2010), se puso de moda en el país la celebración de grandes galas oficiales para celebrar toda clase de eventos en muchas ciudades del país.

El presidente Xi, que tomó las riendas del país hace nueve meses, prometió un mayor ahorro público en el contexto de una economía nacional que está ralentizando su ritmo de crecimiento del 10 por ciento anual en la primera década de siglo al 7-8 por ciento actual, lo que Pekín relaciona con el cambio de modelo de desarrollo, con menos exportación y más consumo interno.

Además de reducir las celebraciones con dinero público, el Gobierno chino ha dictado con anterioridad fuertes limitaciones a los banquetes oficiales y ha prohibido durante cinco años la construcción de nuevos edificios gubernamentales.