Compartir

Ante la exigencia de la Corte Penal Internacional (CPI) de que el hijo de Gadafi sea juzgado en La Haya, Saleh ha recalcado, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), que el deseo del pueblo libio es que se produzca un juicio “justo” y que para ello se pospondrá lo necesario para que cuente “con todas las garantías”.

Según Saleh, la democracia en Libia tiene todavía “lagunas” y “defectos” como la falta de un liderazgo claro. “Esto se puede explicar por la falta de una clase política ejercitada y cualificada”, ha explicado en su conferencia en la UIMP, donde esta semana se celebra un seminario internacional sobre la Primavera Árabe.

Además, ha señalado que otro de los escollos en la transición libia es la oposición que están ejerciendo las fuerzas islámicas a las que ha acusado de “polarizar” el debate político y de pretender “la expulsión del otro”.

“Es una regeneración del despotismo bajo otras insignias y denominaciones”, ha opinado el embajador, quien considera que “la tendencia política del elector libio se inclina hacia la opción de construir un estado cívico, democrático y moderno y no hacia el proyecto del islam político”.

También ha señalado, como otro de los problemas, la aparición de milicias que no se someten a la autoridad del estado. “Todos los pasos hacia la democracia se han convertido en un palacio de arena dispuesto a desmoronarse por la proliferación de las armas”, ha advertido.

El embajador libio en España ha explicado que ha tratado de hacer una lectura crítica del proceso democrático y ha defendido que también se han obtenido logros, entre ellos que los libios puedan celebrar manifestaciones y huelgas.