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“Tras muchas conversaciones con los probables participantes, sentimos que el concurso iba a tener una sola oferta, pues los otros interesados estaban pidiendo postergar el proceso”, dijo en rueda de prensa el ministro de Transportes, César Borges, quien explicó que se ha decidido posponer la licitación “por lo menos un año”.

Las ofertas para la primera fase del proyecto, que incluía la elección de la empresa operadora y la tecnología que sería usada, debían ser presentadas el próximo viernes y el consorcio ganador sería anunciado el día 19 de septiembre.

Borges y el presidente de la Empresa de Planeamiento y Logística (EPL), Bernardo Figueiredo, dijeron que el consorcio español pidió postergar la presentación de las ofertas “al menos 60 días”, pero que el grupo formado por Alemania solicitó un año más de plazo.

“Solamente los franceses estaban de acuerdo con la fecha”, dijo Borges, quien apuntó que, con la intención de garantizar la más amplia “competencia” y “transparencia”, se acordó que el concurso sólo volverá a ser convocado dentro de al menos doce meses.

Sin embargo, aclaró que, como en agosto del año próximo el país estará sumergido en la campaña para las elecciones presidenciales del mes de octubre, la fecha definitiva de la nueva convocatoria será decidida durante 2014 y “en función de la coyuntura del momento”.

Según Borges, “es posible pensar que (la licitación) se retomará después de las elecciones de octubre”.

No obstante, el ministro garantizó que el proyecto “continúa en pie”, pues se trata de una obra “de la mayor importancia para el país”.

Aclaró que incluso no será alterada la previsión de que el tren de alta velocidad esté en funcionamiento a partir de 2020, pues la segunda fase de la licitación, que será para la contratación de la infraestructura, “se mantiene para fines de 2014 o principios de 2015”.

Sobre las razones que alegaron España y Alemania para pedir un plazo mayor, Figueiredo explicó que en ambos casos “había algunas dificultades internas para terminar de cerrar sus consorcios”.

En relación a Alemania, que concursaría con un grupo encabezado por la empresa Siemens, indicó que, en principio, esa compañía se había planteado participar en alguno de los otros consorcios, pero luego “reconsideró esa idea”, decidió formar uno propio y por esa razón “necesita un plazo mayor”.

Borges aseguró que España, Alemania y Francia han garantizado su participación para cuando sea convocado nuevamente el concurso y añadió que, para entonces, podrían aparecer otros interesados, entre lo que citó grupos de Corea del Sur y Japón que se habían propuesto participar en la licitación y finalmente desistieron.

“Es posible que dentro de un año tengamos cinco o más consorcios, en lugar de los tres que teníamos hasta ahora”, indicó.

El proyecto, que según Borges no será alterado, tiene un coste calculado en cerca de 13.000 millones de euros (unos 17.177 millones de dólares) y plantea la construcción de un tendido ferroviario de 511 kilómetros entre Río de Janeiro y Sao Paulo, de donde saldrá un segundo tramo de 97 kilómetros hasta la vecina Campinas.

La obra es considerada de una enorme complejidad, pues implicará construir 90,9 kilómetros de túneles y otros 107,8 kilómetros de puentes y viaductos para salvar ríos y desniveles de relieve que presentan dos sierras que separan a Sao Paulo de Río de Janeiro.