Compartir

Por la mañana los índices europeos caminaban a la baja. Seguramente, por la decepción que propinó Japón. El PIB del país creció a un ritmo trimestral anualizado del 2,6% en el segundo trimestre, por debajo del 3,6% estimado por los expertos. En tasa trimestral, el avance fue de un 0,6%, por debajo del 0,9% esperado por los analistas. Tampoco dio buenas noticias la producción industrial, que decreció un 3,1% en el mes de junio. ¿Y si el plan del primer ministro, Shinzo Abe, y de su activísimo banco central está pinchando? No sería muy buena noticia, puesto que transmitiría la idea de que la eficacia de la política monetaria no es tanta y, por tanto, desincentivaría la toma de medidas potentes por parte, por ejemplo, del Banco Central Europeo. O, en el caso de la Reserva Federal, podría justificar retirada de medidas a mayor velocidad de la prevista.

A primera hora de la mañana, los indicadores europeos, sobre todo el Dax alemán, se vieron afectados por esas noticias procedentes de Japón. Pero también es cierto que puede haber cierto vértigo en los mercados, independientemente de lo que sucede en Japón. O indefinición. Porque, por un lado, nos encontramos buenas noticias económicas en Europa, en China y en la campaña de presentación de resultados, pero, por otro, los inversores también temen la próxima retirada de los estímulos de la Reserva Federal. Y ese momento se acerca peligrosamente.

De todas maneras, los descensos de los índices no fueron muy abultados en ningún momento. En el caso del Ibex-35, sólo marginalmente se perdieron los 8.700 puntos, nivel que parece haberse convertido en resistencia, aunque habrá que comprobarlo en las próximas sesiones. Y eso que los grandes bancos y la mayor parte de los “blue chips” mostraban una debilidad que hacía temer que ejercieran una presión más importante contra el selectivo.

Al cierre, algunos indicadores europeos habían vuelto a los números verdes, posiblemente porque la presión bajista de Wall Street no comenzó siendo muy grande. Wall Street cerró prácticamente plano y el Dow Jones de Industriales, su principal indicador, descendió un mínimo 0,04 % en una jornada marcada por el crecimiento menor al previsto de la economía japonesa en el segundo trimestre. De hecho, las ligeras pérdidas con las que comenzaba la Bolsa de Nueva York se fueron borrando a medida que transcurrían los minutos. Así, por ejemplo, el Ftse Mib de Milán o el propio Dax alemán terminaron la jornada en verde aunque otros seguían en negativo. Entre ellos, el propio Ibex-35, que retrocedió un 0,20%, para dar un último cambio en los 8.717,70 puntos. También es cierto que se justifica que el selectivo español lo hiciera un poco peor ayer que el resto de índices porque su revalorización en lo que llevamos de agosto supera el 3%, lo que le ha llevado a acumular una rentabilidad cercana al 7% en lo que llevamos de 2013. Aunque otros indicadores periféricos, como el Ftse Mib de Milán o el PSI-20 de Lisboa le superan en rentabilidad en las pocas sesiones de este mes, con ganancias que superan el 4. El Dax alemán, en cambio, apenas sube un 1% en agosto, mientras que el Ftse 100 británico retrocede alrededor de un 0,70%.

Descensos ayer en el Ibex-35 pese a que la prima de riesgo de España continuó estrechándose. Al cierre se situaba en los 277 puntos básicos, mínimos de 2013 y de los dos últimos años. Buenas noticias para España. La de Italia también retrocede y se sitúa en los 245 puntos básicos. La rentabilidad del bono español a diez años se coloca en el 4,48%. La del alemán, en el 1,70%: subió ligeramente con respecto al cierre del viernes, cuando terminó en el 1,67%. Este último movimiento, el del bono alemán, es coherente con la menor aversión al riesgo existente en los mercados.

No hizo daño, pues, el hecho de que el Bundesbank haya avanzado la necesidad de un nuevo rescate para Grecia, que tendría que realizarse a finales de este año, una vez las elecciones alemanas hayan tenido lugar. La prima de riesgo de Grecia apenas se amplió dos puntos básicos, desde los 812 hasta los 814 puntos básicos. Ayer supimos que Grecia acumuló su vigésimo trimestre en contracción, aunque el PIB del segundo trimestre del año cayó menos de lo previsto: un 4,6% frente al 5% que habían anticipado los analistas. Además, en el mercado de divisas, el euro mantuvo el nivel de 1,33 unidades.

En el mercado de materias primas, el barril de Brent, de referencia en Europa, cedió un 0,12%, para mantenerse sobre los 108 dólares. El barril de West Texas, de referencia en Estados Unidos, también caía levemente en los primeros compases de la jornada, pero se mantenía muy cerca de los 106 dólares. De vuelta en el selectivo español, FCC encabezó los ascensos, con una revalorización del 6,63%. En lo que llevamos de ejercicio, ya sube la friolera de un 46%. Pero mayor es aún la rentabilidad anual de Bankinter (75,64%), a la que ayer sumó otro 2,49%. ArcelorMittal y Acciona fueron los otros dos valores que ganaron más de un 2%, aunque en el año sí acumulan pérdidas.

Más constructoras entre los valores al alza: Sacyr, ACS o Ferrovial. También algún banco más, como Popular o CaixaBank. Entre los grandes, subidas únicamente para Inditex. Al menos, BBVA y el Santander lograron reducir sus descensos hasta un 0,23% y un 0,12%, respectivamente. Telefónica, por su parte, cedió un 0,46%, Iberdrola perdió un 0,40% y Repsol, un 0,25%.

IAG fue el valor que más cayó, con un descenso del 3,16%. Le siguieron Abertis y el Sabadell, que fueron los únicos que bajaron más de un punto porcentual. Las pérdidas de Enagás y Técnicas Reunidas se acercaron a ese porcentaje. En el Mercado Continuo, dos inmobiliarias, Montebalito y Quabit, encabezaron los ascensos con ganancias de más de un 11%. Junto a Cementos Portland, fueron los únicos valores que subieron más que FCC. En negativo, Inypsa fue el valor que más cayó al retroceder un 10,45%. Éste junto a Bodegas Riojanas y Enel Green Power fueron los únicos valores que bajaron más que IAG.