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El espíritu español y europeo de la región, y la confianza en la recuperación han sido los hilos conductores del discurso del presidente en los actos del Día de Cantabria, en Cabezón de la Sal, donde se ha mostrado convencido de que la comunidad ha “empezado” ya a salir de la crisis.

“En los próximos meses y en 2014 vamos a vivir con mucha mayor esperanza el futuro colectivo y vamos a ser testigos de una nueva tendencia, con más inversión -pública y privada-, más oportunidades y unas expectativas significativamente mejores prácticamente en todos los sectores”, ha asegurado.

El presidente ha animado a tener “confianza en el porvenir” de Cantabria, porque hay “signos y síntomas” de un cambio de tendencia, entre ellos, el del empleo, en el que observa “un nuevo dinamismo” que “late de manera clara, más allá de factores estacionales”.

Con este cambio de tendencia llegarán además la bajada de impuestos prometida por su Gobierno y nuevas medidas de estímulo, unas medidas que Diego anima también a promover de forma “más clara” en Europa.

Para el presidente, la comunidad “ha pasado ya lo peor”, ha hecho “la mayor parte del esfuerzo”, “encara su convalecencia, y volverá más pronto que tarde a una salud pletórica”.

Según Diego, Cantabria afronta esta nueva etapa porque “ha hecho sus deberes”, entre ellos, el de contención del déficit.

Lo ha hecho, además, demostrando su “solidaridad” con el resto de España y asumiendo para 2013 un objetivo de déficit más bajo que otras comunidades, porque en opinión del presidente cántabro, “nadie saldrá ganando con la quiebra de otras partes de España”.

“No hay salvaciones individuales”, ha advertido.

Esa actitud “solidaria” es fruto de la “vocación española” de Cantabria que, señala, más allá de las diferencias que la “personalizan”, también es España y Europa.

Por eso, dice que los cántabros ven con “cierta preocupación” algunas “expresiones extremadas de nacionalismos disgregadores” y reivindica frente a ello “unión, cohesión y participación activa de todos en el mejor desarrollo de los asuntos comunes”.

“Nuestra vocación de cántabros no estará nunca en discordancia con nuestra vocación de españoles. Y por eso, jamás en los tratos con las administraciones nacionales las consideramos como cosa extraña o como poderes foráneos. No caeremos en la ficción de que las partes de España demanden cosas a una España que parece que no es de ninguna de ellas”, ha apostillado.

A su juicio, ese espíritu español y solidario “no impide”, sin embargo, que Cantabria mantenga una “posición reivindicativa” que está dando frutos.

“Ésa es nuestra gran fuerza de persuasión y de progreso. El cantabrismo sin españolismo resultaría una protesta estéril. Cantabria pesa lo que pesa su vocación española, su especial y personal forma de intervenir en la historia de España”, ha sentenciado Diego.