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El ex director general del servicio de inteligencia somalí (NISA, por sus siglas en inglés) Ahmed Moallim Fiqi ha revelado al periódico que los dos principales candidatos presidenciales, Uhuru Kenyatta y Raila Odinga, iban a ser asesinados en atentados.

Los detalles sobre los planes del grupo terrorista fueron encontrados en el ordenador portátil de un líder de Al Shabab, Fazul Muhammed, quien fue abatido a tiros en junio de 2011.

Fazul fue, precisamente, uno de los autores intelectuales de los atentados perpetrados contra las embajadas americanas de Nairobi y Dar es Salaam en agosto de 1998.

El grupo terrorista planeaba un doble atentado en la capital de Kenia, Nairobi, y en la ciudad costera de Mombasa (en el sureste del país), así como durante los principales mítines de la campaña presidencial.

“Aunque el presidente -de Kenia- Uhuru Kenyatta y el anterior primer ministro Raila Odinga no son mencionados directamente como objetivo de los ataques, los terroristas lo habían planeado un año antes de las elecciones con la finalidad de atacar a los dos principales candidatos de la campaña”, explica el agente de inteligencia.

Al Shabab había previsto que las elecciones presidenciales de Kenia se celebrarían en el verano de 2012, pero finalmente se convocaron para marzo de 2013.

La información que manejaba la agencia somalí, en colaboración con Yibuti y Sudán del Sur, logró frustrar los planes de Al Shabab y detener a decenas de miembros del grupo terrorista.

La información confiscada en el portátil del líder terrorista incluye correspondencia con el ahora fallecido líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, según Fiqi.

Al Shabab, que anunció en febrero de 2012 su adhesión formal a la red terrorista Al Qaeda, lucha supuestamente para instaurar un estado islámico de corte wahabí en Somalia.

Aunque las tropas aliadas arrebataron a finales del pasado septiembre a los fundamentalistas su mayor bastión, la ciudad costera sureña de Kismayo, los radicales todavía controlan buena parte del centro y el sur de Somalia, donde el frágil Ejecutivo del país aún no termina de imponer su autoridad.

Somalia vive en un estado de guerra y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un gobierno medianamente efectivo y en manos de milicias radicales islámicas, señores de la guerra que responden a los intereses de un clan determinado y bandas de delincuentes armados.