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El sondeo fue realizado por la empresa Datafolha y dice que el 36 por ciento de los brasileños considera al Gobierno de Rousseff como “óptimo” o “bueno”, frente al 42 por ciento que lo califica de “regular” y un 22 por ciento para el cual es “malo” o “pésimo”.

Hasta junio pasado, según Datafolha, el Gobierno tenía el apoyo del 65 por ciento de los brasileños y se mantenía en esa tasa desde marzo, pero las protestas que sacudieron Brasil durante la segunda quincena de junio llevaron ese respaldo al 30 por ciento registrado a inicios de julio.

Durante las últimas dos semanas de junio, Brasil fue escenario de masivas manifestaciones por la pésima calidad del transporte, la salud y la educación públicas, contra la corrupción, el gasto para el Mundial de fútbol de 2014 y un sinfín de motivos que revelaron un generalizado malestar social hasta entonces oculto.

En medio de las protestas, Rousseff aseguró que el Gobierno debía “escuchar la voz de las calles” y anunció algunas iniciativas para dar respuestas a las demandas, sobre todo en las áreas de salud y transporte público.

Datafolha indicó que la encuesta tiene un margen de error de dos puntos porcentuales y que fue realizada entre los pasados miércoles y viernes, cuando fueron consultadas 2.615 personas de 160 ciudades del país.