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El Banco de España realizó 306 supervisiones a entidades bancarias en 2012, un 50% más que el año anterior, y les formuló 111 requerimientos, casi el doble que en 2011. Un 73% de esas investigaciones, que se realizaron tanto a modo de visita como a través de una presencia constante en bancos y cajas, fueron motivadas tanto por falta de control interno como por la gestión y asunción de riesgos en los créditos.

Sin embargo, el supervisor únicamente resolvió un expediente con sanción, frente a los 52 que concluyó de 2011. En este caso la sanción, de tipo económico, fue impuesta a una entidad de pago y a su administrador por una fusión que llevaron a cabo sin la autorización previa, operación considerada como «infracción grave».

Tampoco fue precisamente proclive en las multas a los gestores, directivos y accionistas de referencia de las entidades. Frente a la ya reseñada, en el ejercicio anterior llegó a dictar cerca de un centenar, 66 por infracciones muy graves y otras 88 por irregularidades de carácter grave

En su Memoria de Supervisión Bancaria publicada este viernes, el organismo que dirige Luis María Linde resalta que su actividad de supervisión se ha centrado en el cumplimiento de todos los pasos previstos para consolidar y acelerar la reestructuración del sector bancario iniciada en los últimos años. En este sentido, considera que la solvencia de las empresas crediticias, aunque empeoró seis décimas en 2012 hasta alcanzar una tasa del 11,5%, se ha reforzado por las exigencias de capital de máxima calidad recogidas en la reforma financiera del Gobierno, comprometida con Bruselas.