Compartir

Según informó hoy la organización de la Semana de Diseño de Pekín, responsable del proyecto, desde el 16 de septiembre el pato flotará sobre las aguas del Lago Kunming, el estanque que ocupa buena parte de esa antigua residencia estival de los emperadores chinos, y que forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Todavía está por ultimar cuál será el tamaño del pato -tan popular en China que le han salido imitaciones en lagos, ríos y estanques de todo el país-, aunque el Ayuntamiento de la capital ya ha pedido a Hofman que este sea más grande que el que navegó en Hong Kong (que ya tenía enormes dimensiones, 16 metros de altura).

En Hong Kong, donde estuvo en mayo, se calcula que el pato fue admirado y fotografiado por más de 8 millones de turistas, y se convirtió en una parte más de la ya de por sí espectacular vista del Puerto Victoria, con sus rascacielos y su denso tráfico marítimo.

El pato, o diferentes copias de este de distintos tamaños, ha recorrido 13 ciudades de 10 países desde su “nacimiento” en 2007, aunque hasta ahora habían sido capitales costeras en cuyas aguas flotaba el animal, mientras que la capital china queda lejos del mar.

A veces la experiencia ha sido accidentada: en Hong Kong, el pato se pinchó y tuvo que ser retirado del agua con grúas para ser reparado, y en Bruselas fue atacado a cuchilladas por un vándalo.

Los ánades son un ave con especial significado para Pekín, porque el plato gastronómico de la ciudad es el pato laqueado, lo que explica, por ejemplo, que el equipo de baloncesto de la ciudad -y que en otoño jugará un amistoso con el Real Madrid- lleve el nombre de “Beijing Ducks” (“Patos de Pekín”).