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EL profesor García Ramos añora el siglo XIX, con sus compañías británicas y aquel dinamismo mercantil: todo razonamiento converge. Canarias carece hoy de atractivo para las inversiones, sobra intervención oficial, burocracia y todas esas cosas. Sabemos (siempre supimos) que es difícil vivir en unas islas en mitad de la nada, aunque disfrutemos de grandes ventajas competitivas. En 1852 se apostó po…