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El objeto principal de la ley concursal no es salvar las empresas, sino satisfacer a los acreedores. Es lo que señala la propia norma en su preámbulo, aunque la impresión más extendida es precisamente la contraria. Y así lo avalan las cifras que manejan los expertos, desde el Registro de Economistas Forenses (Refor) hasta los despachos especializados, que apuntan que menos de un 5% de las sociedad…