Compartir

Obama participará este miércoles en un foro de la agencia cibernética de bienes raíces Zillow, en el que responderá a preguntas emitidas en YouTube, Twitter y Facebook por propietarios de viviendas sobre su agenda, en particular sus medidas para impulsar al sector de la vivienda.

El acto llega tras su visita de ayer martes a Phoenix (Arizona), donde pidió una reforma hipotecaria mediante la privatización gradual de Fannie Mae y Freddie Mac, las gigantes hipotecarias que fueron rescatadas por el Gobierno en 2008.

Obama quiere que se reemplace el fallido modelo de negocios de ambas entidades con una mayor participación del sector privado, aunque el Gobierno tendría un papel de supervisión del sector y sería el garante de los préstamos como último recurso.

Desde el pasado 24 de julio, el mandatario ha viajado a Illinois, Misuri, Florida, Tennessee y Arizona, como parte de una gira económica en la que ha atacado el presunto obstruccionismo de los republicanos que, a su juicio, puede “sumir al país en una crisis financiera”.

Se trata de una estrategia bien calibrada para dominar el debate nacional sobre la economía y el fortalecimiento de la clase media, según expertos consultados hoy por Efe.

Desde su discurso sobre el “Estado de la Unión” en febrero pasado, la mayoría de las propuestas que entonces le ganaron elogios han logrado poco o nulo avance en los pasillos del Congreso, entre éstas el control de armas o un aumento al salario mínimo. La reforma migratoria, prioridad de su segundo mandato, sólo ha sido aprobada en el Senado.

“¿Qué más puede hacer? la Cámara de Representantes parece inamovible, así es que Obama está tratando de apelar directamente a la opinión pública, con la esperanza de que si puede aumentar su popularidad en las encuestas, él podría tener más influencia con el Congreso”, dijo Larry Sabato, director del Centro para Políticas de la Universidad de Virginia.

“Será muy difícil para Obama sumar muchos puntos a su índice de popularidad a menos que suceda algún gran suceso que le favorezca. Aún si lo lograse, dudo que los republicanos de la Cámara Baja le den el sello de aprobación a sus programas”, vaticinó Sabato, al subrayar que la base republicana está “sólidamente en contra de Obama, y eso no va a cambiar”.

El índice de aprobación a la gestión de Obama ronda entre el 41% y el 46%, una merma en las encuestas que da abono a los comediantes.

Para el analista económico David Ferreira, es “lógico” que Obama aproveche el receso legislativo para “presionar al Congreso a que deje de lado la intransigencia, cuando parece que la recuperación económica no avanza con suficiente rapidez”.

Según Ferreira, los problemas aún son muchos y afectan a todas las franjas demográficas, pero el tiempo apremia: la desigualdad salarial persiste, ha aumentado el costo de la vida, y muchos estadounidenses ya ni figuran en los informes de desempleo porque abandonaron su búsqueda de trabajo.

Los esfuerzos de Obama han incluido además su sexta aparición, anoche, en el programa de la cadena NBC, “The Tonight Show with Jay Leno”, tomando en cuenta la popularidad de los comediantes entre una audiencia televisiva cada vez más fragmentada.

Hoy hará un discurso ante soldados en Camp Pendleton (California) y el sábado próximo lo hará ante veteranos de guerra en Orlando (Florida).

Pero sus palabras se topan siempre con el sarcasmo de los republicanos que aseguran que, en vez de ofrecer discursos, Obama debería crear empleos. Algunos incluso han criticado su propuesta para recortar los impuestos a las corporaciones.

Cuando el Congreso reanude su sesión la segunda semana de septiembre, Obama tendrá que negociar la aprobación de todo el presupuesto federal -para evitar un cierre parcial del Gobierno- y, más adelante, el levantamiento del techo de la deuda.

Ambos son asuntos que ayudan tanto a demócratas como a republicanos a recaudar fondos para luchar por su reelección en los comicios legislativos de 2014.

Mientras, los 234 republicanos de la Cámara baja también hacen lo propio en sus distritos para fortalecer el muro de oposición a Obama y responsabilizarle de la parálisis en Washington.