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El asesino confeso de Villafranca de los Barros (Badajoz), que acabó este sábado con la vida de su mujer, no contaba con una pulsera de GPS de localización. Dos denuncias -ninguna por maltratos físicos- y una orden de alejamiento quebrantada no bastaron para que el juez decretara esta medida cautelar. El maltrato psicológico y los insultos con que el hombre -de 78 años- increpaba a su esposa -de 6…