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Seis kilómetros, 50.000 empresas

Bastaban mil euros y un abogado con poderes para montar una empresa en El Peñón. «Impuestos bajos (o nulos) y 'blindaje' garantizado», rezaría un hipotético anuncio para captar fondos. El informe 2009 de la Tax Justice Network, el azote oficial de los paraísos fiscales, sentenciaba: «Gibraltar está muy lejos de ofrecer transparencia financiera y mantiene la opacidad en el 92% de los casos». El pastel, tanto para los que supuestamente obtenían sus réditos de manera 'irregular' como para las grandes fortunas dispuestas a cruzar la Verja y dar esquinazo al fisco, era demasiado goloso.

Pero en 2008, el G-20 y la Unión Europea decidieron apretar las clavijas a los territorios 'offshore', y en pleno siglo XXI, con las negociaciones del Tripartito (España, Reino Unido y Gobierno de Gibraltar) en marcha y las instituciones cada vez más recelosas, se hacía necesario, como mínimo, un gesto. Así que, oficialmente, desde enero de 2011, El Peñón no tiene dos regímenes tributarios (uno 'normal' y otro para empresas que, hasta entonces, se beneficiaban del 'estatus de exención de tasas'). Ahora, en teoría, todas pagan un 10%.

¿Significa esto que Gibraltar ya no es un paraíso fiscal? Según Pablo Antonio Fernández, catedrático de Derecho Internacional de la Universidad de Sevilla y experto en las 'peculiaridades' normativas de El Peñón, «depende de lo que entendamos como tal». «Han cambiado las reglas del juego. Desde que arrancó el año, tanto los residentes como los no residentes pagan los mismos impuestos, pero hablamos de un tipo impositivo muy bajo, con ventajas bancarias como el control de cambios, que suponen una competencia desleal para el resto de los países de la UE».

Fuga de compañías

Además, subraya Fernández, «se mantienen los servicios característicos de los centros financieros 'offshore', la gestión de fondos, las pólizas de seguros, los empréstitos y otros negocios». En España, el impuesto sobre sociedades alcanza el 30%, lo que contribuye a la 'fuga de compañías' al otro lado de La Línea.

Para Juan José Téllez, autor de 'Main Street', «hay una hipocresía evidente al respecto». «Se blanquea dinero en Suiza, en las islas del canal, en Las Bermudas y en Luxemburgo, pero también se blanquea mucho en España, sin necesidad de que seamos zona 'offshore'». La solución, dice Pablo Antonio Fernández, pasa por «forzar la plena aplicación de las directivas europeas sobre transparencia fiscal, secreto bancario, servicios financieros, etcétera».

Mientras tanto, Gibraltar podrá seguir 'presumiendo' de un extraño dato: tiene 30.000 habitantes censados y 50.000 empresas inscritas en el 'Register of Companies'. Todo ello en menos de seis kilómetros cuadrados. Hagan la media.

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