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“Estamos en crisis, como todo el mundo. Eso de que el campin es más barato y de que la gente va en tienda cuando no tiene dinero es un mito, no existe”, relata Ahijón, quien reivindica que ir de campin es “una filosofía poco reconocida” que no tiene mucho que ver con disponer de más o menos dinero.

De hecho, lejos de estar más ocupados, como podría pensarse por la caída de la capacidad adquisitiva de los españoles, los 21 cámpines de la Comunidad de Madrid cada vez tienen menos beneficios a pesar de que en los últimos años “han evolucionado muchísimo y ofrecen una calidad estupenda” como demuestra que las instalaciones “no paran de recibir premios”, relata el presidente de la asociación.

De hecho, negocios como el campin Arco Iris que regenta Fernando Ahijón en Villaviciosa de Odón cada vez ingresan menos. “El año pasado facturé un millón de euros y si este año llego a los 900.000 me daré con un canto en los dientes”, explica a Efe.

A la crisis económica se suma “la imagen peyorativa” que tienen este tipo de establecimientos, que, al contrario de lo que se piensa, cuentan con servicios “difícilmente superables por la mayoría de hoteles, con animación, restaurantes extraordinarios, piscinas…”, a juicio del presidente de la asociación.

Fernando Ahijón considera que la Comunidad de Madrid no se ha ocupado “mucho” de este tipo de establecimientos, que “no disponen de ninguna ayuda de la Administración” pese a ser de mucha calidad y disponer de casi 19.000 plazas en la región.

“El sentimiento que tenemos desde hace años es que no se han dado cuenta de lo que han evolucionado y lo estupendos que son los cámpines de Madrid”, dice en referencia a los dirigentes regionales.