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El Gobierno de Egipto ha exigido de nuevo a los islamistas que pongan fin a sus acampadas, coincidiendo con las consultas del subsecretario de Estado de EE UU, William Burns, para promover una reconciliación que permita una salida al conflicto del país.

Tras las multitudinarias manifestaciones de ayer de los islamistas y sus llamamientos a nuevas protestas mañana, el Ministerio del Interior ha reiterado que garantizará una “salida segura” a los que abandonen las acampadas. Por el contrario, ha amenazado a aquellos que deciden resistir en las plazas cairotas de Rabea al Adauiya y Al Nahda con adoptar “medidas legales” contra ellos. El portavoz del Ministerio del Interior, general Hani Abdelatif, ha acusado a los responsables de ambas acampadas de estar involucrados en asesinatos, torturas y secuestros, poseer armas e instigar a la violencia, entre otros. En un comunicado leído en la televisión oficial, Abdelatif ha señalado que muchos manifestantes sufren un “secuestro mental” por parte de los dirigentes de los Hermanos Musulmanes, que quieren “usarlos en procesos de negociación para obtener dividendos políticos”, por lo que les ha instado a no dejarse “lavar el cerebro”.

Esta es la segunda advertencia de Abdelatif a los partidarios del depuesto presidente Mohamed Mursi, después de que el Gobierno anunciara hace tres días que iba a adoptar “todas las medidas necesarias” para acabar con las acampadas.

En cuanto a las denuncias de las autoridades contra los islamistas, Human Rights Watch (HRW) informó ayer de que hay pruebas de que en las acampadas se ha torturado a gente. El grupo de derechos humanos citó en un informe testimonios de supervivientes de estos actos que aseguran haber sido secuestrados, golpeados y sometidos a descargas eléctricas. También se hizo eco de estas prácticas Amnistía Internacional (AI), que pidió una investigación pero advirtió de que estos actos no justifican que las autoridades dispersen por la fuerza las acampadas, lo que podría causar cientos de víctimas.

Esfuerzos diplomáticos para resolver la crisis

En el marco de los esfuerzos internacionales para ayudar a resolver la crisis, Burns se ha reunido con el presidente interino, Adli Mansur, el jefe de la diplomacia, Nabil Fahmi, y el vicepresidente para Relaciones Internacionales, Mohamed el Baradei. También se ha entrevistado con representantes de los Hermanos Musulmanes y ha decidido extender su visita un día más para mantener encuentros con el jefe del Ejército Abdel Fatah al Sisi y el primer ministro Hazem el Beblaui.

La semana pasada, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, prorrogó un día su estancia en El Cairo y aprovechó para reunirse con Mursi -retenido por los militares-, pero los medios egipcios no han aludido a la posibilidad de que Burns haga lo mismo.

En su segunda visita a Egipto desde el golpe militar que depuso el pasado 3 de julio a Mursi, Burns ha dicho que quiere prestar cualquier ayuda posible para poner fin al actual estado de polarización, de acuerdo a un comunicado del Ministerio egipcio de Exteriores. El subsecretario de Estado de EE UU también ha apuntado que pretende persuadir a las partes implicadas sobre la necesidad de cesar toda forma de violencia con el fin de lograr la reconciliación nacional.

Fahmi ha expresado el compromiso del Gobierno egipcio de cumplir la hoja de ruta del periodo transitorio y su interés en lograr “la reconciliación nacional con la participación de todas las fuerzas políticas, siempre que sean pacíficas y rechacen la violencia”.

También está de visita en Egipto el enviado de la Unión Europea (UE) para el sur del Mediterráneo, Bernardino León, que ha participado en los encuentros. Sobre estas visitas, el portavoz de Exteriores, Badr Abdel Ati, ha reiterado que aceptan sus sugerencias pero que “la decisión final sobre los asuntos internos de Egipto está solo en las manos del Gobierno”.

En cuanto a la reunión de Burns con los islamistas, los Hermanos Musulmanes han explicado que en ella han participado sus dirigentes, Mohamed Bishr y Amr Darrag, y dos representantes de la pro Mursi Coalición para la Defensa de la Legitimidad.

La cofradía acusó ayer a Washington de ser “cómplice” del golpe militar y de apoyar “la tiranía y la dictadura” en Egipto, después de que el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, afirmara que el Ejército egipcio ejecutó una “restauración de la democracia”. Para agravar la situación, el líder de Al-Qaida, Ayman al Zawahiri, ha instado hoy a los islamistas egipcios a abandonar la senda democrática y ha acusado a EE UU y a los cristianos de Egipto de estar detrás del derrocamiento de Mursi.