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Hay enfermedades sin apenas incidencia en los países desarrollados que, por contra, suponen una terrible amenaza para aquellos que conviven con la pobreza.

Una de estas enfermedades es el paludismo ?o malaria?, que se transmite por la picadura de mosquitos infectados. Una vez en el organismo, los parásitos se multiplican en el hígado y, después, infectan los glóbulos rojos.

De hecho, en el año 2009 hubo 225 millones de casos de paludismo, que causaron cerca de un millón de muertes, sobre todo en África, donde cada 45 segundos muere un niño por esta causa.

Por ello es tan importante el hallazgo hecho por el grupo de investigación de Proteómica Estructural y Funcional de la Universidad de Sevilla: una proteína con cobre, la rusticianina, que tiene características muy parecidas a la de los anticuerpos y que ayuda a que no se reproduzca el Plasmodium ?parásito que provoca la enfermedad?en la sangre.

Futuros fármacos

Este estudio, que se encuentra aún en fase preliminar, podría ser la base para el diseño de futuros medicamentos para luchar contra la malaria.

El responsable de esta investigación, miembro del Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis de la Universidad de Sevilla y del CSIC y director del CicCartuja, el catedrático Miguel Ángel de la Rosa Acosta, señala que estos avances científicos se encuadran dentro del Proyecto ?Búsqueda Estructural de Metaloproteínas Vegetales Capaces de Inhibir la Invasión Celular y Posterior Desarrollo del Parásito de la Malaria?.

A este estudio se le une otro proyecto que estudiará el apicoplasto, un orgánulo de origen vegetal que carece de clorofila pero mantiene todas las propiedades de las proteínas vegetales.

«El objetivo es conocer en profundidad el funcionamiento de este falso cloroplasto, esencial para el desarrollo del Plasmodium, y usarlo como nueva diana a la que dirigir los tratamientos. Si somos capaces de bloquear su maquinaria metabólica evitaríamos la proliferación del Plasmodium y, por consiguiente, el desarrollo de la malaria», afirma De la Rosa.

Control de la muerte celular

Un tercer estudio se centra en el citocromo c, una proteína que contiene hierro y que se caracteriza por su multifuncionalidad. El citocromo c ejerce de agente de control en la muerte celular programada que se produce en los seres vivos diariamente para la regeneración celular, cuando esta proteína sale de la mitocondria y llega al citoplasma bloquea todo el metabolismo de la célula y comienza el desmoronamiento de la misma.

«Tratamos de investigar con qué otras proteínas interacciona el citocromo y cómo es dicha interacción a fin de poder hacer también un estudio comparado entre las células humanas y las vegetales que nos permita observar sus diferencias y similitudes desde el punto de vista evolutivo. Asimismo pretendemos comprender ciertas enfermedades, como el cáncer, que derivan de fallos en el equilibrio entre las células que nacen y las que mueren», explica el investigador que añade: «Si sabemos con exactitud dónde se ubica cada pieza en la maquinaria celular y cómo funciona podremos saber también cómo solucionar los problemas».