martes, 29 septiembre 2020 4:16

La mortalidad por calor se agrava en edificios viejos

os vecinos de las zonas menos verdes de las ciudades, con edificios más viejos y donde viven principalmente trabajadores manuales tienen más riesgo de fallecer durante una ola de calor. Al menos, eso sostienen las conclusiones de un trabajo publicado en la revista ?Journal of Epidemiology and Community Health? y recogido por la agencia de noticias científicas Sinc.

Para hacer el estudio, investigadores catalanes analizaron características socioeconómicas y urbanas del área metropolitana de Barcelona y la distribución geográfica de 52.806 defunciones producidas en las temporadas de calor entre 1999 y 2006 para especificar en qué áreas se observan mayores riesgos de mortalidad durante las olas de calor.

Más vulnerabilidad

«Estos mapas de vulnerabilidad pueden ser útiles para identificar zonas donde insistir en los planes de prevención», explica Xavier Basagaña, investigador del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona y uno de los autores del estudio.

Entre las ocho variables sociodemográficas escogidas, cinco no mostraron una relación significativa con el número de muertes provocadas por el calor. Estos factores son el porcentaje de vecinos desempleados, de jóvenes con bajo nivel educativo, de mayores de 65 años, de chalets individuales y de casas sin aire acondicionado.

Sin embargo, sí se encontró relación entre las defunciones por calor y la proporción de vecinos empleados en trabajos manuales que habitan la zona, la cantidad de edificios antiguos y la escasez de espacios verdes según la percepción de los vecinos.

Barrios obreros sin zonas verdes

Durante tres días consecutivos de calor extremo, se observó un aumento de la mortalidad media del 30%, mientras en las zonas que cumplían con las tres características ?pocas áreas verdes, edificios viejos y empleados en trabajos manuales? la mortalidad tras tres días seguidos de calor extremo se llega a doblar. «Esto es lo más sorprendente de nuestros resultados, que dentro de una misma ciudad existan áreas con el doble de vulnerabilidad al calor que otras», indica el investigador.

El porcentaje de vecinos empleados en labores manuales se utilizó como indicador principal del nivel socioeconómico de la zona. Los otros indicadores estudiados, el nivel educativo y el desempleo, resultaron menos informativos por su relación con la juventud, que es menos vulnerable al calor, según consideran los científicos.

Los autores sugieren que las áreas con construcciones más antiguas pueden albergar más riesgo por un peor aislamiento térmico.

«Mejorar el aislamiento de los edificios es fundamental para depender menos del uso de aire acondicionado, y un buen uso de vegetación urbana contribuye a disminuir el efecto de las ?islas de calor? en las grandes ciudades», concluye Basagaña.