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En un comunicado, la Casa Blanca informó de que el decreto tiene cuatro campos de actuación: mejorar la coordinación operativa del Gobierno Federal con sus homólogos estatales y locales, promover una mayor y más fluida comunicación y coordinación en el Gobierno, modernizar las regulaciones, estándares y políticas, y trabajar con los inversores para determinar las “mejores prácticas”.

“Los productos químicos y las plantas en que estos se producen, almacenan, distribuyen y usan son esenciales para nuestra economía”, indicó la Casa Blanca, para reconocer después que, pese a ello, incidentes como el de West “nos recuerdan que su manejo y almacenamiento suponen serios riesgos que deben afrontados”.

Por ello, desde el Gobierno consideran estas medidas “de sentido común” para mejorar la seguridad y avanzar desde las agencias federales en “la reducción de los riesgos asociados con los productos químicos peligrosos”.

La explosión de West, que tuvo lugar el pasado 17 de abril, le costó la vida a 15 personas y dejó más de 200 heridos y numerosos daños materiales, fue considerada en un primer momento un accidente, aunque a principios de mayo las autoridades anunciaron la apertura de una investigación -que sigue actualmente en curso- para determinar sí pudo haber detrás la presencia de una mano criminal.