miércoles, 12 agosto 2020 23:52

El partido de Mugabe reivindica su victoria entre acusaciones de fraude

El partido del presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, quien aspira a seguir en el poder tras 33 años a la cabeza del país, ha reivindicado la victoria en las elecciones del miércoles, aunque su primer ministro y adversario, Morgan Tsvangirai, las ha calificado de “enorme farsa” y ha denunciado importantes irregularidades.

“Hemos ganado fácilmente de manera contundente. Hemos derrotado al MDC” -el partido de Morgan Tsvangirai, primer ministro y máximo rival de Mugabe-, ha señalado un alto responsable del partido presidencial Zanu-PF. Esta victoria “se aplica a todo, a las elecciones presidenciales, legislativas y municipales”, ha precisado, subrayando que el partido ganó numerosos escaños en las legislativas de las ciudades, tradicionalmente favorables al MDC (Movimiento por el Cambio Democrático).

Los resultados oficiales de la primera vuelta de las elecciones presidenciales no se esperan antes del lunes. En caso de que Mugabe y Tsvangirai no hubieran obtenido más del 50% en las elecciones del miércoles, debería celebrarse una segunda vuelta el 11 de septiembre. “El recuento terminó en los colegios electorales y su suma comenzó a nivel de los cantones y circunscripciones”, ha anunciado la presidenta de la Comisión Nacional Electoral (ZEC), Rita Makarau.

“Para nosotros, esta elección es nula y sin valor”, ha replicado Tsvangirai durante una rueda de prensa y ha añadido que es “una elección falsa que no refleja la voluntad del pueblo” por las manipulaciones del bando de Mugabe. Tsvangirai no ha comentado las reivindicaciones de victoria del bando presidencial. Policías antidisturbios permanecen desplegados cerca de la sede de su partido.

“Consideramos que estas elecciones no responden a las normas de la SADC (Comunidad de Desarrollo de África Austral), de la UA (Unión Africana) y de la comunidad internacional para una elección creíble, legítima, libre y honesta” ya que “su credibilidad se vio manchada por violaciones administrativas y jurídicas que afectan a la legitimidad del resultado”, ha dicho Tsvangirai.

Difícil cohabitación

El miércoles, los observadores de la UA calificaron las elecciones de “libres y honestas” en base a los primeros elementos de los que disponían, los de la SADC anunciaron que aportarían sus conclusiones el viernes a mediodía.

La SADC intervino en 2008 para evitar una guerra civil y exigió a Mugabe que realizara reformas y que estableciera un gobierno de unión nacional con su rival Tsvangirai, quien en 2008 encabezó la primera vuelta, pero se retiró para evitar una masacre tras la muerte de 200 de sus seguidores.

Mugabe dirige el país desde su independencia en 1980. Tsvangirai, convertido en primer ministro en 2009, no pudo imponer sus elecciones políticas. Este acuerdo permitió una recuperación económica y la adopción de una nueva Constitución, pero el bando de Mugabe precipitó la celebración de elecciones generales.

El resultado fue que las listas electorales se hicieron públicas tan sólo 24 horas antes de la votación lo que imposibilitó cualquier verificación seria y cualquier recurso. “Sea cual sea el resultado, la credibilidad de las elecciones (…) está muy comprometida por un esfuerzo sistemático orientado a privar a los electores urbanos de sus derechos electorales”, ha estimado la ONG Zimbabwe Election Support Network (ZESN), que desplegó unos 7.000 observadores durante la votación

La organización católica sudafricana Denis Hurley Peace Institute ha afirmado que la participación fue únicamente del 32% en la segunda ciudad del país, Bulawayo, mientras que la comisión electoral celebró una “fuerte participación” en todo el país.

En Washington, el departamento de Estado aplaudió que las elecciones hubieran sido “pacíficas”, pero señaló que era muy pronto para decir si habían sido equitativas. “Hicimos comprender a los gobiernos de Zimbabue y de la región que sólo reduciremos nuestras sanciones si estas elecciones son creíbles, transparentes y el reflejo de la voluntad de los zimbabuenses”, indicó su portavoz, Marie Harf.

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