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Héroe para unos, traidor a la patria para otros, el soldado que con la filtración masiva de documentos a Wikileaks sacó a la luz miles de secretos de Estados Unidos y los oscuros procedimientos empleados en Irak y Afganistán por el Ejército al que pertenece era ayer un hombre algo más feliz después de que la juez castrense Denise Lind lo declarara el martes no culpable de «ayudar al enemigo». En t…