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«¡La cagué, la cagué, la cagué!». Tres veces repite esta frase el conductor del Alvia de Santiago, nada más producirse el accidente, en la conversación que mantiene con Adif donde cuenta que ha descarrilado el convoy y que iba a 190 kilómetros por hora. Esa información ha quedado grabadas, como el resto, en la memoria de las cajas negras del tren, que ayer fueron desprecintadas por orden del juez …