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La Administración Obama, acosada en los últimos años por la proliferación de escándalos de espionaje protagonizados por ciudadanos estadounidenses, sufrió ayer un duro revés cuando una juez militar absolvió al soldado Bradley Manning del delito de «ayuda al enemigo», el principal cargo que pesaba en su contra por filtrar a la red WikiLeaks miles de documentos secretos.