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El maquinista Francisco José Garzón Amo estaba “despistado” a las 20:41 del pasado 24 de julio, la fatídica hora en la que descarriló el convoy con el que se dirigía a la estación de Santiago de Compostela, a la que nunca llegó. Una hora en la que se concatenaron varias circunstancias que pudieron resultar fatales y que, sumadas a su supuesta negligencia ya reconocida, hicieron posible el desastre y los 79 muertos.

INTERROGANTES… PRESUPUESTARIOS

Garzón hizo la misma línea del desastre en multitud de ocasiones. Siempre con el sistema ASFA. Lo conocía porque llevaba un año trabajando en ese mismo recorrido: “Allí no funciona el sistema ERTMS por problemas de homologación”, confirman fuentes de Adif. Esos problemas se solucionarían una vez que la operadora española homologue el sistema que equipa la compañía francesa Thales, concesionaria de los equipos de seguridad hasta el kilómetro 80, cuatro antes del punto del accidente y lugar exacto en el que el Alvia 720 accidentado debía haber comenzado a frenar. Actualmente, el sistema estaría aún en fase de pruebas.

No sería un caso único, ya que en este mismo trazado, el recorrido del ramal entre Vigo y A Coruña se hace también, íntegramente, con el sistema ASFA. Así, en ese tramo no se pueden superar en el trayecto los 200 Km/h.

Cuentan en Adif, nerviosos estos días, que “desde que Garzón tomó el relevo del anterior maquinista, en Orense, hizo todo el recorrido con el sistema ASFA, como todos los demás maquinistas, todos los días, porque en ese tramo Orense-Santiago está deshabilitado el ERTMS”. ¿Y por qué lo está? “Son problemas de encaje entre el sistema, el tipo de vía y el modelo de Alvia”, reconocen en Adif. Pero ojo, el ASFA, de fabricación y patente española, presente en la práctica totalidad de las líneas férreas españolas, es el indicado para una vía convencional como la del accidente.

Gonzalo Ferre, el presidente de Adif ya dijo que con ERTMS el desastre no hubiera ocurrido. Y en Renfe, suman datos: dicen que para la entrada en funcionamiento de ese sistema se espera a que culminen las obras de adecuación del ancho de vía ibérico al europeo y la reforma de la estación de Santiago, “algo totalmente necesario”. Vuelta al hipótesis de la falta de presupuesto: ¿Por qué no se hicieron esas obras en 2010, cuando la alta velocidad se lanzaba a Santiago?

UNA HORA FATÍDICA

Fuentes de Adif cuentan que a esa hora, la hora fatídica, las 20:41 del pasado jueves 25 de julio, el maquinista Garzón, “no pudo despistarse y no saber en que sistema estaba circulando -como se deslizó en algún momento-, porque llevaba todo el camino con ASFA”.

Despiste, inexistencia del sistema más avanzado… Pero hay más. Se suma el hecho de que en el punto concreto del accidente no existe señalización, ni baliza, “aunque si que están presentes cuatro kilómetros antes, cuando una señal luminosa en verde le daba vía libre a la estación de Santiago”, aseguran desde Adif.

En ese punto Garzón tuvo que interactuar con el sistema. Es decir, “cuatro kilómetros antes se tuvo que dar por enterado de que la velocidad en ese puento era excesiva”, cuenta un ferroviario con más de 40 años de experiencia. Por eso en Adif se preguntan qué pudo despistar tanto a Garzón para no saber el tramo y punto kilométrico en que se encontraba, como el mismo reconoció al juez. No son pocos, de entre sus técnicos, los que se inclinan a pensar que, sencillamente, hablaba o utilizaba el móvil.

Todas las circunstancias, las dudas hacen que en Adif hablen de momento fatídico, porque como resumen allí, “un Alvia no es un Mercedes, que aunque sea un coche de lujo, si te despistas 15 segundos te accidentas”. No. Allí pasó algo durante más tiempo e intervinieron otras circunstancias fatales.

Sumamos otra, y es paradójica: ASFA, “solo avisa de la obligación de parar o anuncia una señal de velocidad o te para si vas a más de 200Km/h”, enumeran las fuentes consultadas por qué.es. Pues bien,  el Alvia 720 no superó nunca los 200 km/h momentos antes del fatal desenlace, con lo que el sistema de seguridad operativo no podía parar el convoy.