miércoles, 23 septiembre 2020 18:50

«Me quiero morir», reconoció el maquinista que declarará como imputado

Llevaba más de un año operando la misma línea. Se la sabía de memoria. Hasta que descarriló su suerte. Francisco José Garzón Amo, de 52 años, no podrá olvidar jamás la curva de A Grandeira, a escasos cuatro kilómetros de Santiago. Lugar en el que han perdido la vida 80 personas tras accidente ferroviario en las cercanías de la capital de Galicia. «Somos humanos», se repetía tras el desastre. Dijo que se quería «morir», una vez consciente de que el convoy había descarrilado, según reflejan las conversaciones entre la máquina ferroviaria y la sala que ya han sido transcritas.

“La he jodido”, figura en las transcripciones de esas conversaciones que ya han sido incorporadas a las indagaciones sobre las causas del siniestro, según han confirmado fuentes de la investigación. Estas fuentes han explicado que la comisión judicial aún no ha empezado a oír las dos cajas negras del tren siniestrado, que están bajo custodia policial, ya que se han priorizado las labores de identificación de los 80 fallecidos recuperados.

No obstante, sí se ha podido realizar un primer análisis de las transcripciones de las conversaciones mantenidas entre el tren accidentado y la sala, que forma parte del material que se ha facilitado, junto con imágenes de al menos dos cámaras de vídeo, una de ellas ubicada a la salida del túnel.

Garzón Amo ha pasado las últimas horas recuperándose de sus heridas en un centro sanitario custodiado por agentes de la Policía Judicial. Según fuentes de la investigación, admitió en una conversación con el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, que en el momento del accidente el tren iba a 190 kilómetros por hora, cuando el límite de velocidad en esa zona es de 80 kilómetros hora. El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago ordenó a la Policía Judicial que le tome declaración este viernes como imputado. Tendrá que responder penal y civilmente si se determina que hubo un despiste.

El Tribunal Superior de Justicia de Galicia ha detallado en una nota que no ha pasado a disposición judicial y que el magistrado a cargo de la causa ha ordenado a la policía la custodia de la caja negra del tren, así el compendio documentos e informes que arrojen luz sobre el siniestro. También ha ordenado recopilar todas las grabaciones del siniestro e identificar a los testigos.

Comenzó a trabajar en Renfe hace 30 años prestando servicios auxiliares en la estación de Monforte de Lemos, de donde es natural. Se hizo maquinista hace diez. Después de pasar un tiempo en la línea entre Madrid y Barcelona, decidió pedir el traslado a Galicia hace tres años. Su madre estaba enferma y él, que reside en A Coruña, quería estar cerca de ella.

Divorciado, con 52 años, dedicaba algo de su tiempo libre a entrar en las redes sociales. Una afición que le ha provocado la animadversión de miles de internautas. Pese a que su perfil en Facebook ya ha sido borrado, no ha podido evitar las críticas hacia el maquinista por publicar hace cuatro meses una foto en la que mostraba que iba a 200 kilómetros por hora en el tren y hacía chistes: «Qué gozada sería ir en paralelo con la Guardía Civil y pasarles haciendo saltar el rádar. Je je, menuda multa para Renfe».