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“Todas las partes tienen que volver lo antes posible a las negociaciones de Kampala”, dijo el secretario general durante una sesión ministerial del Consejo de Seguridad sobre el proceso de paz en la región de los Grandes Lagos de África.

Ban instó a las partes que ya firmaron el acuerdo para pacificar la República Democrática del Congo y la región de los Grandes Lagos a “respetar” y “cumplir” sus compromisos y urgió a los grupos que no han rubricado ese acuerdo ejercer “mesura”.

Denominado “Marco de Paz, Seguridad y Cooperación para la RDC y la Región”, ese acuerdo fue firmado en febrero pasado por al menos once países africanos y cuatro organizaciones internacionales y regionales.

“La falta de confianza mutua en la región ha socavado los intentos pasados de encontrar una solución política a los problemas que siguen alimentando el conflicto”, advirtió Ban durante la sesión, presidida por el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry.

El secretario general consideró “vital” que RDC y los países vecinos establezcan un diálogo constructivo e instó a los líderes regionales a superar sus diferencias y trabajar unidos para definir una agenda común que ponga fin al sufrimiento de la población.

Por su parte, el jefe de la diplomacia estadounidense dijo que la comunidad internacional “puede y debe” probar que trabaja unida hace la diferencia, e instó a las partes a aprovechar la “semilla” plantada con el acuerdo de pacificación para que germine la paz.

“Todas las partes deben poner fin de forma inmediata su apoyo a los grupos rebeldes armados. Todos los Gobiernos deben juzgar a los violadores de derechos humanos para acabar con la era de impunidad que sigue siendo rampante”, dijo Kerry.

En una declaración presidencial, el Consejo de Seguridad condenó los últimos ataques del M23 en las proximidad de Goma al considerar que “socavaron” los esfuerzos regionales e internacionales para resolver la crisis de forma pacífica.

“El Consejo reitera su enérgica condena a la presencia continua del M23 en las inmediaciones de Goma y sus intentos de establecer una administración paralela ilegitima en Kivu del Notre y exige que el M23 se disuelva y desarme completamente”, subrayó.

Asimismo, expresó su preocupación por el aumento de la actividad de las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR) en el este de RDC, en particular por informes de ataques en territorio ruandés, y exigió a FDLR que se disuelvan y desarmen completamente.

También condenó los nuevos ataques en Kamango por parte de las Fuerzas Democráticas Aliadas-Ejército Nacional para la Liberación de Uganda (ADF-NALU) que han convertido en refugiados a unos 66.000 congoleños.

Por todo ello, instó a los diferentes grupos a poner fin de inmediato a todas las formas de violencia, incluidas la violencia sexual y por razón de género, al reclutamiento de niños soldados y otras violaciones de los derechos humanos.

El Consejo de Seguridad también expresó su profunda preocupación por las denuncias de presunto maltrato de los detenidos del M23 y la profanación de cadáveres de combatientes del M23 por parte de miembros del Ejército.

Los quince miembros del Consejo expresaron su preocupación por la crisis humanitaria, con 2,6 millones de desplazados internos y medio millón de refugiados, y por los 6,4 millones de personas que necesitan asistencia alimentaria y ayuda agrícola de emergencia.

Por último, alentó a la enviada especial de la ONU, Mary Robinson, a seguir dirigiendo un proceso político para abordar las causas subyacentes del conflicto y asegurar que los responsables de violaciones de derechos humanos rindan cuentas de sus actos.

El M23 está formado por soldados congoleños amotinados, algunos de ellos miembros del antiguo Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo supuestamente fieles al rebelde Bosco Ntaganda, procesado por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra.

La RDC está inmersa todavía en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países africanos, y tiene desplegados en su territorio a unos 19.000 militares de la ONU.