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Las sedes clausuradas son las ubicadas en las capitales de la provincia meridional de Uruzgán, Trinkot; de la oriental de Kunar, Asadabad, y noroccidental de Badghis, Qala-i-Naw, explicó un portavoz del CICR, Robin Waudo.

Según Waudo, las oficinas han sido cerradas tras estudiar la coyuntura en el país después del ataque ocurrido el pasado mayo en la ciudad oriental de Yalalabad en el que murió un trabajador de la agencia humanitaria.

“Llevamos tres décadas en Afganistán. Tres oficinas menos no supondrán una diferencia en nuestro trabajo. Continuaremos con nuestros servicios en las catorce restantes”, dijo la fuente.

Casi doce años después de la invasión de EEUU que propició la caída del régimen integrista talibán, la guerra afgana se halla en uno de los momentos más sangrientos.

Las tropas internacionales concluirán su retirada en 2014, si se cumplen los plazos previstos, y existe una gran incertidumbre sobre el futuro que le espera al país más allá de esa fecha.