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Los atacantes erigieron un puesto de control falso en la vía que une Bagdad con Kirkuk, a la altura de Suleimán Bek, 170 kilómetros al norte de la capital.

Cuando los camiones pararon en el lugar, el grupo abrió fuego contra los conductores al enterarse de que eran chiíes.

Ese mismo grupo también atacó con proyectiles de mortero y ametralladoras varios puestos de control del Ejército en las proximidades de Suleimán Bek, antes de que llegaran refuerzos de seguridad a la zona.

Por otro lado, siete policías resultaron heridos hoy por la explosión de un coche bomba en el centro de Kirkuk, 250 kilómetros al norte de la capital. Dos vehículos policiales resultaron dañados.

Irak vive un repunte de la violencia con numerosos atentados, especialmente contra las fuerzas del orden y chiíes, que se han intensificado desde el comienzo del mes sagrado musulmán del Ramadán, cuyo inicio coincidió con el 10 de julio.

El lunes pasado, al menos 38 personas perdieron la vida y 39 resultaron heridas en dos asaltos coordinados en dos cárceles cerca de Bagdad, según los datos del Gobierno iraquí.

Al Qaeda reivindicó ese doble ataque y aseguró que más de 500 reclusos huyeron de las prisiones de Abu Graib y Al Tayi, al oeste y norte de la capital.