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“Descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer”. Éstas fueron las sucintas palabras de uno de los maquinistas del tren siniestrado en las inmediaciones de la capital gallega en una conversación telefónica tras la tragedia. Así lo han confirmado fuentes de la investigación, y estas palabras han sido reproducidas por los periódicos 'La Voz de Galicia' y 'Faro de Vigo'. Ambos conductores salieron ilesos del siniestro y han estado participando en las tareas de rescate, así como prestando ayuda en todo aquello que consideraron necesario.

Cerca de 80 personas han muerto y otras 130 están heridas, algunas de ellas de extrema gravedad. Si en un principio incluso se especuló con un atentado la víspera de la fiesta nacional, rápidamente se descartó esta hipótesis y la razón principal ya está clara: el tren circulaba a 190 kilómetros por hora, tal y como ha reconocido el propio maquinista al delegado de Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, en una curva muy cerrada que tenía un límite de 80 km/h. Queda saber ahora por qué duplicaba esta velocidad.

Por las palabras de este conductor, ha quedado descartado un atentado, una hipótesis que ya había rechazado el propio Ministerio del Interior, pese a que en un principio algunas voces desde Galicia apuntasen a la posibilidad de un atentado. El tren descarriló en una curva a la entrada de la estación de Santiago, en el primer accidente mortal en una línea española de Alta Velocidad, el tercero ferroviario más importante de la historia de España y el más grave ocurrido en el mundo este año 2013. Testigos presenciales han precisado que el convoy se partió en dos, y la máquina y los cuatro primeros vagones descarrilaron, otro intermedio voló sobre un terraplén hasta caer muy cerca de unas viviendas, y el resto volcó.