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“No estamos esperando que entre la caballería. Somos nosotros los que hemos cavado este hoyo”, dijo Orr a la cadena Fox News, ante la pregunta de si anticipaba un rescate federal.

Orr fue nombrado administrador de emergencia de la ciudad el pasado marzo y es ahora el encargado de gestionar la declaración de quiebra que emitió la ciudad este jueves, tras una década de deuda creciente y población menguante enmarcada en una profunda crisis industrial.

El alcalde de la ciudad, Dave Bing, coincidió en que no espera que haya un rescate federal a corto plazo.

“Todavía no”, dijo en una entrevista en la cadena ABC.

El vicepresidente de EEUU, Joe Biden, ha indicado que el Gobierno está evaluando las opciones que tiene ante la quiebra de Detroit, lo que deja abierta la puerta a la posibilidad de un rescate.

“En mi opinión, la esperanza (de ayuda externa) no puede ser la estrategia”, señaló hoy Orr. “Creo que Detroit tiene la responsabilidad de ayudarse a sí misma. Si además consigue otra asistencia, genial”, agregó.

El administrador indicó que si bien la bancarrota ha destruido la calificación crediticia de la ciudad, cree que los acreedores volverán una vez que la localidad consiga reestructurarse.

Bing, por su parte, agradeció el “gran apoyo” que le ha ofrecido el Gobierno del presidente Barack Obama en el proceso, y anticipó que la ciudad sí solicitará algún tipo de ayuda federal.

“Ya he tenido algunas conversaciones, y daré más detalles en los próximos días y semanas. Pero no estoy seguro de qué pedir. Quiero decir, el dinero nos ayudará, eso está claro, pero ¿cuánto?”, afirmó.

La declaración de bancarrota está aún pendiente de la autorización judicial, algo que se complicó el viernes después de que una jueza de Michigan ordenara a la ciudad que retire su solicitud de quiebra por considerar que reduciría pensiones que están protegidas por ley y que viola la Constitución del estado.

El fiscal general de Michigan, Bill Schuette, ha presentado una apelación a esa decisión y confía en que el proceso se acelere para conseguir lo antes posible la autorización judicial.

Bing apuntó hoy que “la Constitución federal está por encima de la estatal” y subrayó que no dejará “que los abogados dicten qué va a pasar con la ciudad y con su recuperación”.

Por su parte, Orr defendió que la ciudad se vio “obligada a solicitar la quiebra” tras años de “miopía” en la gestión de sus finanzas.

La de Detroit es la mayor suspensión de pagos municipal de la historia estadounidense, con una deuda de 18.500 millones de dólares.