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El ministro israelí de Relaciones Internacionales y Asuntos Estratégicos, Yuval Steinitz, aseguró que Israel liberará un número limitado de presos palestinos en virtud del acuerdo para reiniciar negociaciones alcanzado con el secretario de Estado de EE UU, John Kerry, pero rechazó que haya aceptado las fronteras de 1967 como base para negociar. “No hay ninguna opción de que nosotros aceptemos entrar en ningunas negociaciones que comiencen por definir las fronteras territoriales o con concesiones por parte de Israel, incluida la congelación de la construcción” en los asentamientos, dijo Steinitz.

La principal demanda palestina y que obligó a Kerry a viajar inesperadamente a Ramala para reunirse de nuevo con el presidente Mahmud Abás, era que Israel se comprometiese por escrito a aceptar las fronteras de 1967 como base para iniciar las conversaciones. La mayoría de los miembros de la dirección de la OLP habían exigido a Abás en una tormentosa reunión que lograse ese compromiso, que pusieron por delante de otras peticiones, como la congelación de la construcción en los asentamientos israelíes mientras se celebren las negociaciones.

Kerry ofreció “garantías” a Abás de que EE UU presionará para conseguir que Israel se avenga en las próximas semanas a aceptar ese marco de referencia fronterizo en las negociaciones, según algunas fuentes. Sin embargo, la ausencia de ese compromiso ha desatado ya el escepticismo entre muchos dirigentes palestinos, que recalcan que si no se establece ese marco negociador será inviable la solución de dos estados y no tendrá sentido negociar sobre nada más, indicaron a Efe fuentes próximas al proceso. Las mismas fuentes aseguraron que el anuncio realizado por Kerry no implica el regreso a las negociaciones ya que deben continuar los esfuerzos para que Israel reconozca las fronteras de 1967.

'No' a las negociaciones directas

En este sentido, algunos medios palestinos apuntaban la posibilidad de que el jefe negociador palestino, Saeb Erekat, posponga su viaje a Washington para verse con su homóloga israelí, Tzipi Livni, que Kerry anunció para la próxima semana, mientas no se aclare esa cuestión. Steinitz, miembro del partido Likud -que encabeza el primer ministro, Benjamín Netanyahu- explicó que “habrá algunas liberaciones de presos” por fases, entre ellos varios con largas condenas y que llevan décadas en la cárcel, aunque no precisó el número. También aseguró que los palestinos aceptaron emprender negociaciones por un período de al menos nueve meses.

Por su parte, el canal 2 de la televisión israelí aseguró que Netanyahu se había comprometido con Kerry a liberar de forma escalonada a 250 presos palestinos, cerca de un centenar de ellos anteriores a los acuerdos de Oslo. Algunas facciones palestinas se mostraron abiertamente en contra de la reanudación de las negociaciones directas con Israel.

El portavoz del Frente Popular para la Liberación de Palestina  -el segundo mayor partido tras Fatah en el Comité Ejecutivo de la OLP-, Jamil Mezher, dijo en un comunicado que el inicio de los contactos “causa un grave daño a la causa palestina”. “El FPLP rechaza plenamente la reanudación de unas absurdas negociaciones, que no consiguen las demandas mínimas nacionales del pueblo palestino”, afirmó.

También Mustafá Barguti, líder del partido Iniciativa Palestina y excandidato presidencial, consideró que la reanudación de las conversaciones sin un completo cese en la construcción de asentamientos y sin la aceptación de las fronteras de 1967 “es muy peligrosa y podría dañar la causa palestina”. “Incluso si ambas partes reinician las negociaciones directas, creo que fracasarán porque el actual Gobierno israelí es un gobierno de colonos y nunca reconocerá el derecho legal de los palestinos a la independencia”, dijo Barguti.

'Contradictorio'

Por su parte, Sami Abu Zuhri, portavoz del movimiento islamista Hamás en Gaza, aseguró que el reinicio de las negociaciones es “muy peligroso” y “sólo sirve al ocupante israelí”, además de ser “contradictorio con el consenso nacional que han acordado los palestinos”. Entretanto, el primer ministro israelí continúa guardando silencio sobre sus intenciones en la futura negociación con el fin de mantener cohesionada su heterogénea coalición de Gobierno, algunos de cuyos miembros, incluso entre su propio partido, se oponen frontalmente a debatir las fronteras de 1967.

Netanyahu aseguró por primera vez, en su ya famoso discurso en la Universidad israelí de Bar-Ilan en junio de 2009, que apoyaba la creación de un Estado palestino, pero desde entonces no se ha vuelto a pronunciar sobre la cuestión. La diputada del Likud Miri Regev insto hoy al primer ministro a “clarificar la verdad, a la vista de las diferentes declaraciones respecto a un acuerdo sobre las fronteras de 1967 y sobre la liberación de presos palestinos”.