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El equipo ha desarrollado dos trajes diferentes para intentar evitar los ataques de los tiburones. Uno, de tonos azulados y grises, aprovecha las deficiencias visuales de los escualos para camuflar al surfista. Otro cuenta con un patrón de rayas blancas y negras que, se cree, señala a estos depredadores que no es algo comestible. “A muchos animales los diseños rayados les indican que están ante una presa que no segura para comer”, aseguró a AFP Shaun Collins, uno de los responsables académicos del proyecto.

Antes de probar los trajes los investigadores pusieron a prueba sus hipótesis (basadas en estudios previos) mediante el uso de muñecos. Descubrieron que los tiburones tigre nadaban sin molestar alrededor de los que llevaban el traje de rayas, mientras que atacaban a los que vestían el tradicional traje de neopreno negro. También que el de tonos azulados y grises confunde a los escualos antes del ataque. Aun así, aseguran, harán más pruebas durante el próximo verano austral.

La compañía detrás del diseño de estos trajes de neopreno es Dunbar Harper, que a su vez comercializa esta tecnología bajo el nombre de Sistemas de Mitigación de Ataques de Tiburones (SAMS). Según explican ellos mismos, aunque sus primeras pruebas apuntan a que realmente funcionan, no pueden garantizar una eficacia total. “Ofrecen una capa más de seguridad”, apuntan.

Según los investigadores, aunque los tiburones se basan tanto en el olfato como pequeños impulsos eléctricos para encontrar a sus presas, es la vista la que toma mayor importancia en los últimos segundos de un ataque. Estos trajes están diseñados para que sea en ese momento cuando el escualo decida retirarse. El de camuflaje confunde, mientras que el rayado asusta.

Además de los trajes de neopreno la compañía venden pegatinas y fundas para tablas de surf, kayaks y otro tipo de embarcaciones que también son susceptibles de sufrir ataques de tiburones.