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La explosión se produjo ayer en la casa del comandante talibán Abdullah en el distrito de Mata Khan y en ella resultó herida otra mujer, dijo un portavoz del Gobierno local, Mukhlis Afghan, a la agencia afgana AIP.

“Los compañeros de Abdullah fabricaron la bomba y la escondieron en su casa. Planeaban colocarla en una carretera para golpear a las fuerzas de seguridad, pero los niños la encontraron”, afirmó Afghan.

Casi doce años después de la invasión estadounidense que propició la caída del régimen integrista talibán en Afganistán, el conflicto se halla en uno de los momentos más sangrientos para los afganos.

Una violencia que afecta sobre todo a los civiles.

El número de civiles muertos o heridos se situó en 2.499 personas muertas o heridas en los cinco primeros meses de 2013, un aumento del 24 % con respecto al mismo periodo del año anterior, según la misión civil de la ONU en Afganistán (UNAMA).

La mayor parte de las víctimas civiles, un 74 %, son atribuidas por la UNAMA a acciones de la insurgencia talibán y otros grupos opositores, y fueron provocados sobre todo por la detonación de artefactos explosivos, con un 41% del total.

En Afganistán está en marcha el proceso de repliegue de las tropas internacionales, que debe concluir en 2014 si se cumplen los plazos previstos.