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Urkullu ha hecho este llamamiento durante su visita a un campo de trabajo del municipio vizcaíno de Lemoa, donde 20 jóvenes de 21 a 25 años procedentes de Bélgica, Taiwán, Alemania, Turquía, Rusia y España recuperan las trincheras donde durante la Guerra Civil perecieron más de mil “gudaris” (soldados vascos) y milicianos.

La caída de Bilbao en manos de las tropas franquistas acaecida en junio de 1937 tuvo lugar después de una intensa batalla librada en Lemoa contra las brigadas vascas y asturianas. Los fascistas lograran controlar esta zona estratégica del llamado Cinturón de Hierro, línea de defensa de Bilbao.

En las campas del monte Lemoatx, que aún mantiene cráteres dejados por obuses y otros vestigios de los enfrentamientos, Urkullu ha explicado que tuvieron lugar algunos de los episodios bélicos “más cruentos de la Guerra Civil”, de cuyo comienzo tras el alzamiento del general Francisco Franco se cumplen hoy 77 años.

El lehendakari ha agradecido a los jóvenes su trabajo y les ha recordado que al recuperar “el pasado”, contribuyen a “edificar un nuevo futuro de convivencia” en Euskadi.

Urkullu ha concretado que su labor permite fomentar “la cultura de la convivencia, la tolerancia y el respeto”, unos valores que “fenecieron” en los enfrentamientos de Lemoa, y que es preciso “recuperar para el futuro y las nuevas generaciones”.

“Conocer y reconocer el pasado es necesario para crecer como personas y como país”, ha recalcado Urkullu, quien ha estado acompañado por la consejera de Educación, Política Lingüística y Cultura del Gobierno Vasco, Cristina Uriarte, y por la alcaldesa de Lemoa, Saioa Elejabarrieta,

En los campos de trabajo organizados por el Ejecutivo Vasco este verano en Euskadi, participan 460 jóvenes de distintos países, en tareas relacionadas con la recuperación del patrimonio, la atención a las personas, la arqueología, el medio ambiente, la agricultura, y la creatividad.

El lehendakari, que ha departido en inglés, euskera y castellano con varios de los jóvenes participantes, ha destacado que intervenir en estas experiencias, permite a estos chavales conocer la cultura vasca, su forma de vida y la identidad de sus gentes.

Alesei Zénishcheu, un chico ruso de 21 años que desde ayer y durante 25 días trabajará en la recuperación de las trincheras de Lemoa, ha explicado que la experiencia le permite acercarse a la cultura y a la forma de vida en Euskadi, de una forma distinta a la que le proporcionaría un viaje turístico.