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El incidente ocurrió en la zona de Goh del distrito de Aurangabad, donde un grupo de entre 150 y 200 rebeldes asaltó el campamento de un cuerpo especial de la policía situado en una zona en la que una compañía privada estaba construyendo una carretera.

Entre los fallecidos figuran tres policías y dos guardias privados.

Un alto mando policial dijo a la cadena privada NDTV que los insurgentes detonaron varios explosivos en un tramo destinado a la perforación de un túnel, aunque la fuente consultada por Efe no confirmó este extremo.

Las fuerzas de seguridad han lanzado una operación de rastreo de insurgentes en el distrito, según los medios locales.

A principios de ese mes de julio murieron cinco agentes en una emboscada maoísta en el estado norteño de Jharkhand y en mayo hubo 24 muertos en otro ataque en la región central de Chattisgarh contra un convoy en el que viajaba la cúpula del Partido del Congreso.

La guerrilla está sobre todo activa en el llamado “cinturón rojo”, que va desde el centro al este de la India, y busca ganarse el apoyo del campesinado local para impulsar una revolución agraria de corte maoísta.

Aunque tiene presencia en al menos doce regiones y más de un tercio de los distritos de la India, los rebeldes suponen una amenaza “grave” en poco más del 10% de ellos; rara vez atacan en núcleos urbanos y sus bastiones se encuentran en zonas rurales y boscosas.

No obstante, el Gobierno ha declarado como la principal amenaza para la seguridad interna a los insurgentes, conocidos en el país como “naxalitas” por una revuelta del año 1967 en la aldea bengalí de Naxalbari.