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Las empresas de energías renovables han lanzado el grueso de su artillería contra la reforma energética del Gobierno, al considerarla una «expropiación encubierta» sobre un sector que acumula una deuda superior a los 40.000 millones -lo mismo que el rescate bancario- a la que pensaba hacer frente con sus rentabilidades ahora mermadas, y que proporciona empleo a unos 118.