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Venezuela y Estados Unidos habían abierto hace poco más de un mes un nuevo canal de comunicación con el propósito de avanzar en la normalización de unas relaciones bajo mínimos desde 2010, cuando ambos países se quedaron sin embajadores, por lo que analistas consultados por Efe consideran que el caso Snowden llegó en el peor momento.

“Todo este proceso de negociación y normalización de relaciones diplomáticas (…) se vuelve a paralizar. Y eso conlleva a que incluso se profundizarían las divergencias diplomáticas y hasta las relaciones comerciales”, comentó a Efe la internacionalista de la Universidad Central de Venezuela (UCV) María Teresa Romero.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ofreció “asilo humanitario” a Snowden, el 5 de julio pasado, después del segundo acercamiento en poco más de seis meses con EE.UU. en forma de conversaciones.

El canciller venezolano, Elías Jaua, y el secretario de Estado de los EE.UU, John Kerry, escenificaron las buenas intenciones de ambos países en una reunión en Guatemala el 6 de junio, aprovechando su presencia en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Allí acordaron la creación de “un canal de comunicación directo” para aclarar “cualquier diferencia”.

Con anterioridad, Maduro había nombrado, el 24 de abril, a un nuevo encargado de negocios en EE.UU, iniciativa que se interpretó como un paso hacia el intercambio de embajadores entre países.

“Todo este proceso de negociación y normalización de relaciones diplomáticas (…) se vuelve a paralizar. Y eso conlleva a que incluso se profundizarían las divergencias diplomáticas y hasta podrían verse afectadas las relaciones comerciales”, indicó Romero.

La profesora especialista en Comunicación Política en el Instituto de Estudios Superiores en Administración (IESA) Carmen Beatriz Fernández considera que definitivamente no era el mejor momento para ofrecer asilo a Snowden.

“Son las contradicciones del Gobierno de Maduro”, dijo a Efe Fernández, al comentar que la relación del presidente Hugo Chávez, fallecido en marzo, con EE.UU. era de “muchos gritos” pero “a la hora de la verdad no tenía mayor transcendencia”.

“En la política de Chávez con los Estados Unidos siempre fue cuidadoso de no salirse demasiado de los bordes”, manifestó.

“La decisión de ofrecer asilo a Snowden es un perder-perder”, indicó, ya que si éste aceptaba se complicaban las relaciones con EE.UU., y si lo rechazaba “la lectura” podía ser que “el Gobierno de Maduro es tan frágil que Snowden teme aceptar un asilo”.

Fernández se refirió a la diferencia de menos del 1,5 % de votos con el que Maduro fue elegido presidente en las elecciones del 14 de abril, un resultado que aún no ha reconocido la oposición, sumado a a la complicada situación económica que vive el país, con una elevada inflación y un débil crecimiento económico.

“Los dos países están bien enfocados en normalizar sus relaciones aunque no podemos descartar que el Gobierno venezolano haya cometido algún tipo de exceso en tratar de ofrecer esta ayuda tan marcada”, señaló a Efe el politólogo e internacionalista por la Universidad Simón Bolívar (USB) Víctor Mijares.

“Podríamos suponer que (Snowden) no va a representar un daño significativo en las relaciones pero sí va ayudar a la retórica radical antiimperialista del Gobierno. Esto es un juego muy delicado”, sostuvo.

El intento actual de abrir un canal de comunicación se gestó después de que en marzo Venezuela cortará de raíz otras conversaciones que se habían desarrollado en bajo perfil.

El detonante en aquella ocasión fueron unos comentarios de la secretaria de Estado adjunta de EE.UU. para Latinoamérica, Roberta Jacobson, sobre la situación en el país y la necesidad de que los comicios que iban a tener lugar en abril debían seguir “los altos estándares democráticos del hemisferio”.

El extécnico de la CIA, que reveló la existencia de dos programas de vigilancia secretos de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), formalizó hoy la solicitud de asilo temporal en Rusia desde la zona de tránsito del aeropuerto Sheremétievo de Moscú, donde permanece confinado desde hace más de tres semanas.