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Las marcas de sangre están frescas en la moqueta de la mezquita Fath de la plaza Ramsés de El Cairo, en pleno centro de la capital. En un lateral hay palos apilados contra la pared y en el fondo del templo, en el lado opuesto al mihrab (lugar que marca en las mezquitas la dirección de la oración), algunos hombres duermen tirados ajenos a los centenares de fieles que acuden a la oración del mediodí…