Compartir

Alfano hizo estas declaraciones en una comparecencia ante el Senado para informar sobre los hechos, que se remontan al pasado 31 de mayo y que han levantando en los últimos días una fuerte polémica en Italia y han llevado a que dos grupos de la oposición presentaran ayer un moción de censura contra el ministro.

Durante su discurso, Alfano subrayó que en ningún momento los funcionarios italianos supieron que Ablyazov era un disidente y que la información que les habían facilitado las autoridades de Kazajistán le señalaba como un delincuente que financiaba acciones terroristas.

Defendió que desconocía la operación policial de arresto y entrega a las autoridades kazajas de Alma Shalabayeva y su hija Alua, de seis años, puesto que los casos de expulsión del país no son referidos al ministro.

Con todo, admitió que la insistencia con la cual los diplomáticos kazajos actuaron para la repatriación de Shalabayeva y de su hija imponía que él hubiese sido informado.

Alfano anunció que ordenará una reorganización del departamento de seguridad y que Italia está trabajando con las autoridades de Kazajistán para garantizar que madre e hija puedan regresar a Italia, mientras que desde el Ministerio de Exteriores se informó de que ha citado para consultas al embajador kazajo.

Por el momento, este caso ha llevado a la dimisión del jefe de gabinete del ministro del Interior, Giuseppe Procaccini, mientras que el viernes se votará en el Parlamento la moción de censura presentada contra Alfano.

La expulsión y entrega a Kazajistán de Shalabayeva y su hija tuvo lugar el pasado 31 de mayo, después de que fueran detenidas en la vivienda de las afueras de Roma en la que residían.

Todo comenzó el 28 de mayo, cuando, según los medios italianos, representantes del régimen kazajo en Italia presionaron para que se procediera al registro de la casa romana donde creían que estaba Ablyazov, a quien definieron como uno de los “más peligrosos” prófugos buscados por la Interpol y que financia a terroristas.

La Policía italiana, según su propia versión, comprobó que existía una orden de arresto internacional sobre el disidente, que cuenta con estatus de refugiado político en el Reino Unido, y procedió esa misma noche a entrar en la casa, donde detuvo a su mujer y a su hija, pero sin hallar a Ablyazov.

Shalabayeva, que había entrado en Italia hace un año procedente de Letonia, mostró un pasaporte diplomático de la República Centroafricana que la Policía italiana confirmó que era “falso”, tras lo que dispuso la expulsión del país de la mujer el 31 de mayo en un avión privado facilitado por la diplomacia kazaja.

El pasado viernes, el jefe del Gobierno, Enrico Letta, anunció la revocación de la expulsión de Shalabayeva y aseguró que ni el viceprimer ministro ni las titulares de Exteriores y Justicia conocían la operación policial, algo que ha sido puesto en duda por varios analistas, políticos y medios de comunicación.