miércoles, 12 agosto 2020 22:15

La violencia empaña el juramento del nuevo Gobierno egipcio

EL CAIRO (Reuters) – Líderes egipcios respaldados por las Fuerzas Armadas tomaron posesión de sus cargos el martes en un nuevo Gobierno interino tras una noche de violencia en las calles, pero ningún ministerio quedó en manos de representantes de los principales grupos islamistas del país que han ganado cinco elecciones consecutivas desde 2011.

Siete personas murieron y 260 resultaron heridas en incidentes violentos registrados durante la noche, que mostraron que el país aún está lejos de la estabilidad.

En un salón del palacio presidencial, los 33 ministros del Gobierno se turnaron para jurar sus cargos ante Adli Mansur, un juez que fue nombrado presidente interino por el Ejército después de derrocar al islamista Mohamed Mursi el 3 de julio.

El jefe de las Fuerzas Armadas que derrocaron a Mursi, Abdel Fattah el Sisi, juró como viceprimer ministro interino, por debajo de Hazem el Beblawi, un economista liberal de 76 años a quien se le confió la tarea de implementar una “hoja de ruta” para restablecer un Gobierno civil y reparar la economía.

Pero el partido Hermanos Musulmanes de Mursi, que ha dicho que no tendrá nada que ver con la política hasta que éste sea restituido, rechazó el Gobierno interino como ilegítimo.

“Es un Gobierno ilegítimo, un primer ministro ilegítimo, un gabinete ilegítimo. No reconocemos a nadie en el mismo. Ni siquiera reconocemos su autoridad como representantes del Gobierno”, dijo el portavoz Gehad El Haddad a Reuters.

La ceremonia de toma de posesión se celebró después de enfrentamientos entre seguidores de Mursi y fuerzas de seguridad en las primeras horas de la mañana, los peores incidentes violentos en una semana.

Dos personas murieron en un puente en el centro de El Cairo y otras cinco fallecieron en el distrito de Giza, dijo el jefe de los servicios de emergencias, Mohamed Sultan. Hubo más de 260 heridos y más de 400 detenidos.

ISLAMISTAS, FUERA DEL GOBIERNO

Ningún integrante del gabinete procede de los Hermanos Musulmanes de Mursi o del partido Nur, otro grupo islamista, que juntos han ganado las cinco elecciones celebradas en los dos años y medio desde la caída del autócrata Hosni Mubarak.

Un portavoz del presidente interino dijo que se habían ofrecido puestos en el Ejecutivo a los islamistas y que participarían en la transición.

Pero los Hermanos Musulmanes calificaron esas declaraciones de mentira y dijeron que nunca cederán en su demanda de que Mursi sea restituido.

La crisis en el país árabe más poblado del mundo, que se extiende sobre el Canal de Suez y tiene un acuerdo de paz estratégico con Israel, generó alarma entre sus aliados en la región y en Occidente.

Mursi está detenido e incomunicado en un lugar desconocido. No ha sido acusado de ningún delito, pero las autoridades dicen que lo están investigando por cargos de incitación a la violencia, espionaje y mala gestión de la economía.

Una semana de relativa calma parecía sugerir que la paz podría estar volviendo al país, pero esta sensación quedó destrozada por las luchas callejeras en la madrugada del martes, las más sangrientas desde que más de 50 seguidores de Mursi fallecieran hace una semana.

“Estábamos agachados en el suelo, estábamos rezando. De pronto hubo gritos. Miramos y la policía estaba en el puente lanzándonos gases lacrimógenos”, dijo el manifestante proMursi Adel Asman, de 42 años, mientras tosía, escupía y arrojaba una Pepsi en sus ojos para aliviar el efecto del gas lacrimógeno.

El nuevo gabinete se enfrenta la dura tarea de reconstruir la economía afectada por dos años y medio de disturbios.

Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait – países ricos del Golfo Pérsico, felices con la caída de los Hermanos Musulmanes – prometieron 12.000 millones de dólares en ayuda en efectivo, préstamos y combustible.

/Por Ulf Laessing y Maggie Fick/

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