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El jefe del Comando de Combate aéreo, el general Mike Hostage, señaló en un comunicado que la medida busca paliar el “agudo declive en lo que se refiere a preparación para el combate” que su división ha experimentado “desde abril”.

“Volver a volar es un primer paso importante, pero lo que tenemos por delante es una calculada escalada hacia la recuperación”, indicó Hostage en el comunicado, citado por la cadena WLTX.

La orden afecta a un tercio de los aviones de combate activos de EEUU, que quedaron en tierra cuando entraron en vigor los recortes automáticos del presupuesto de Defensa el pasado 1 de marzo.

Esos recortes obligaban al Pentágono a reducir sus gastos en unos 85.000 millones de dólares hasta el final del año fiscal, el 30 de septiembre.

La nueva medida devolverá al aire, al menos hasta el próximo 1 de octubre, a los aviones inactivos en Estados Unidos, Europa y el Pacífico, entre ellos el equipo Thunderbirds, famoso por sus exhibiciones aéreas, además de escuadrones de bombarderos y aeronaves de alerta y control.

La orden ha sido posible gracias a una autorización del Congreso para reubicar 7.500 millones de dólares de otras aéreas menos prioritarias a operaciones necesarias, y la Fuerza Aérea calcula que se emplearán alrededor de 208 millones de dólares de ese presupuesto en la operatividad de sus aviones de combate.