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Siete policías han resultado heridos leves en la segunda noche de disturbios en Belfast con motivo de las marchas de la Orden de Orange, según han informado las fuerzas del orden. Según la Policía norirlandesa, jóvenes manifestantes arrojaron ladrillos, botellas y otros objetos contra los agentes en el norte de la capital norirlandesa, en el mismo lugar donde la noche del viernes 32 agentes resultaron heridos por la violencia desatada en las calles.

La Policía se vio obligada anoche a utilizar cañones de agua para controlar las protestas, añadió la fuente, que calificó los incidentes de “aislados”. Los primeros disturbios empezaron el viernes por la noche en Belfast después de que la Policía impidiera a los organistas, protestantes, pasar por un barrio nacionalista.

Como cada año, la Orden de Orange marcha por las calles de la provincia para conmemorar la victoria del rey protestante Guillermo III de Orange sobre el católico Jaime II en la batalla del Boyne en 1690, desfiles que, a menudo, atraviesan zonas nacionalistas.

Numerosos jóvenes protestantes expresaron su descontento después de que la llamada Comisión de Desfiles, que toma la decisión final sobre el trayecto que los orangistas pueden hacer, decidiera impedir que éstos pasaran por Ardoyne, zona católica del norte de Belfast.