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Como es tradición, el jefe del Estado francés, François Hollande, dio inicio a esta ceremonia solemne poco después de las 10.30 locales (8.30 GMT), al pasar revista a las tropas poco antes de que durante una hora y cuarto desfilaran por la avenida de los Campos Elíseos.

Una vez que Hollande estuvo instalado en la tribuna de autoridades, flanqueado por sus homólogos de Croacia, Ivo Josipovic, y Mali, Diocounda Traoré, así como por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, sobrevolaron los Campos Elíseos varias decenas de aviones militares.

La estrella en el aire fue el A400M, fabricado en la planta que el grupo europeo Airbus tiene en Sevilla, el primero que se entrega a uno de los países participantes en este programa militar, y en el que había volado el propio Hollande a finales de junio durante el Salón Aeronáutico de Le Bourget, en las afueras de París.

A ras del suelo, los primeros en descender los Campos Elíseos fueron 55 militares malienses, seguidos por otros 84 de la misión internacional Misma y 54 de la misión de la ONU Minusma, a los que acompañaban poco después 221 soldados franceses de la operación Serval.

Todos ellos estaban en representación de los participantes en la intervención en Mali para desalojar a los grupos integristas que ocupaban el norte del país.

Luego llegó un destacamento franco-alemán, en conmemoración del 50 aniversario del Tratado del Elíseo que vincula esos dos Estados; y un destacamento croata, en recuerdo de la adhesión de Croacia en la UE a comienzos de mes.

A partir de ahí, el desarrollo fue más clásico, con diferentes cuerpos de las Fuerzas Armadas, de la Policía y de los Bomberos de Francia.

El acto, en el que desfilaron en total 4.823 personas a pie, además de 241 caballos de la Guardia Republicana, 58 aviones, 35 helicópteros y 265 vehículos, terminó con el aterrizaje de seis paracaidistas.

Todo eso se vio en parte alterado por diversos actos de protesta de opositores a la reciente legalización al matrimonio homosexual, que silbaron y abuchearon al presidente socialista francés, además de soltar con globos una pancarta que pudo ser vista en la retransmisión en directo por muchas cadenas de televisión.

Una vez concluido el desfile, Hollande es entrevistado por periodistas de las dos principales televisiones del país, un acontecimiento esperado por el mensaje que puede dar en un contexto político marcado por la crisis y por un nivel de popularidad por los suelos.